¡Aquí tenéis vuestras armas, pequeños científicos!

CHARLATAN

No te dejes engañar

Antes de sentarme a escribir he ido a por una botella de agua, pues esto va para largo. Recorrí a paso ligero el pasillo rumbo a la cocina, cuando escuché a Mercedes Milà decir por televisión “¡Esto va a ser un gran hermano de espíritus!”. Paré en seco, fruncí el ceño (al cual llamo Randi), y miré a mis padres: mi madre me devolvió la mirada añadiendo “Mira Adri, esa chica ve espíritus”. Acto seguido asomé el hocico al televisor y vi a una mujer joven decir en Gran Hermano que ve espíritus. “Mamá, o miente, o debería ir al psicólogo porque puede ser esquizofrénica, no hay más”, dije. Una vez en la cocina, cogí el agua y volví al escritorio.

No es casualidad que vaya a escribir sobre pseudociencia y fraudes paranormales y justo en ese momento se me presente una conversación sobre espíritus. No, por desgracia, no es casualidad. Y digo por desgracia, porque es un claro ejemplo de que la charlatanería deambula en todas partes, desde el comedor de casa hasta los propios centros educativos, inclusive científicos. ¡Ojalá fuera simplemente una situación casual! Pero no, es el pan de cada día: Homeopatía, horóscopos, flores de Bach, acupuntura, curaciones ancestrales, energías místicas, astrología, el efecto de la luna sobre las embarazadas, grafología… Si tuviera que nombrarlas todas tendría que publicar varios cientos de tweets, y si, además, quisiera desmontarlas a nivel divulgativo, me daría para varios volúmenes de libros. Están en todos lados. Si no fueran peligrosas no me llamarían la atención, pero cuando muere gente, se estafa, y se provoca dolor, debemos reaccionar.

Penelope Dingle fue una australiana que murió de cáncer en 2005. Penelope tenía dificultades para quedarse embarazada así que acudió a las mal llamadas medicinas alternativas, pues no deberían llamarse ni medicinas. Francine Scrayen era su homeópata personal a la que acudía para tratarse con medicamentos homeopáticos. En 2001 empezó a ver sangre en sus heces y Scrayen le recetó productos homeopáticos. En febrero de 2003, dos años después, se le detectó cáncer de colon. Los médicos le recomendaron operarse y seguir con quimioterapia para poder recuperarse; el cáncer era tratable.

Scrayen le comentó que la homeopatía podía curar el cáncer pero debía rechazar el tratamiento convencional, según los diarios de la mujer, pese que Scrayen lo negó posteriormente. En octubre de ese mismo año, Penelope no aguantó más el dolor y decidió operarse, pero ya era demasiado tarde. El cáncer había alcanzado el estado de metástasis y no había vuelta atrás. Su agonía duró hasta agosto de 2005, unos dos angustiosos y largos años, cuando finalmente, murió.

Carl_Sagan_-_1980

Carl Sagan en 1980

Casos como este se tratan en el libro “El peligro de creer” de Luis Alfonso Gamez. Y es por ello, por el peligro que suponen a la sociedad, que he decido escribir una tirada de artículos sobre cómo defenderte de las pseudociencias, la charlatanería y el engaño que hay ahí fuera. Intentaré enseñarte a fruncir el ceño automáticamente en situaciones que lo merezcan. A dudar, a protegerte a ti y a tus allegados. A ser escéptico. En resumen: A ser científico. Los peligros que puede desatar la infame credulidad humana no son cosa de niños. No es un juego. 

Una vez seamos escépticos, tendremos las armas necesarias para enfrentarnos al mundo como es debido. Como decía el bueno de Carl Sagan en su última entrevista en mayo de 1996 con Charlie Rose, sobre la toxicidad de mantener nuestra sociedad basada en la ciencia y la tecnología cuando la misma no sabe nada sobre ello,  incluso la rehúye,

 

 “Si no somos capaces de hacer preguntas escépticas de interrogar a aquellos que nos dicen que algo es verdad, de ser escépticos de aquellos con autoridad, entonces estamos a merced del próximo charlatán, político o religioso que aparezca deambulando.”

 

¡Que abran las cortinas y empiece el show! Bienvenido, querido lector, a la categoría de Pseudociencia y Fraude en SharpMinds.

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Adrián Gómez

Estudiante de química en la Universidad de Barcelona. No sabe por qué pero le atrae todo lo que implique sesgos y pseudociencia. Curiosamente escéptico y escépticamente curioso. Enamorado de Tim Minchin.

Sobre Adrián Gómez

Estudiante de química en la Universidad de Barcelona. No sabe por qué pero le atrae todo lo que implique sesgos y pseudociencia. Curiosamente escéptico y escépticamente curioso. Enamorado de Tim Minchin.
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