¿Cómo funcionan los antidepresivos?

Casi todos nos hemos sentido alguna vez desdichados, tristes o melancólicos. La aparición de estos sentimientos de forma puntual es normal, pero si esta actitud pesarosa se mantiene durante largo tiempo, se debe recurrir a ayuda médica. Sentir tristeza es normal, estar deprimido clínicamente no lo es, ya que lo más probable es que se trate de una depresión.

La depresión es una enfermedad que nos afecta tanto a nivel mental como físico, interfiriendo con la vida diaria y el desempeño normal de nuestras actividades. A nivel emocional, se caracteriza por sentimientos persistentes de tristeza y pérdida de interés, y puede expresarse físicamente mediante dolores de cabeza y musculares, dificultades para dormir, problemas digestivos, pérdida del apetito y mareos.

¿Qué le ocurre a nivel fisiológico a nuestro cerebro para que se den estos síntomas? 

La obtención de imágenes del cerebro mediante resonancia magnética ha mostrado que en pacientes con depresión se activan o desactivan áreas de una forma distinta a la observada en pacientes sanos, de modo que las regiones responsables de la regulación del ánimo, del apetito y del comportamiento no funcionan con normalidad. El patrón del impulso de la señal nerviosa (sinapsis) es distinto. Esto se debe a que las concentraciones de neurotransmisores, sustancias químicas que las neuronas utilizan para comunicarse, están desreguladas.

Entre una neurona  y la siguiente se localiza el espacio intersináptico. Para la comunicación entre ambas, la neurona previa (neurona presináptica) libera  a este espacio vesículas que contienen los neurotransmisores, y la neurona posterior (neurona postsináptica) los capta mediante sus receptores, lo que permite la conducción del impulso nervioso o sinapsis (imagen 1).

Imagen 1. La neurona presináptica libera los neurotransmisores, que son liberados al espacio intersináptico y captados por la neurona postsináptica. La flecha azul indica el sentido del impulso nervioso. Extraído de Efn.uncor.edu, 2016

Como se ha mencionado, en la depresión la concentración de neurotransmisores para la correcta comunicación neuronal no es la adecuada. Los medicamentos antidepresivos permiten restablecer la correcta regulación de los neurotransmisores, y ayudan así a atenuar los síntomas de la depresión.

Los antidepresivos se pueden agrupar en:

  •  ISRSs (Inhibidores Selectivos de la Recaptación de Serotonina)
  •  ISRSNs (Inhibidores Selectivos de la Recaptación de Serotonina  y Noradrenalina)
  •  Tricíclicos
  •  IMAOs (Inhibidores de la Monoaminoxidasa)

Actualmente, los antidepresivos más recetados son los ISRSs (como trazodone, nefazodone, fluoxetina, fluvoxamina, sertralina, paroxetina y citaloprán) , que son medicamentos más novedosos y con menos efectos secundarios que los demás.

¿Por qué la serotonina?

La serotonina es un neurotransmisor (recordemos: una sustancia química que permite la comunicación entre las neuronas) que se sintetiza a partir del triptófano, un aminoácido esencial aportado a partir de la dieta. La serotonina está implicada en la regulación del deseo sexual, mantenimiento de la vigilia, modulación de la ansiedad y de la agresividad y participa en la producción de hormonas, como la melatonina (importante en la conciliación del sueño).

En una persona con depresión, los niveles de serotonina en el cerebro son bajos. Esto hace que haya poca cantidad de serotonina en el espacio intersináptico para pegarse a la neurona postsináptica y pasar los mensajes entre las células. Los ISRSs permiten  aumentar la concentración de serotonina, bloqueando su reabsorción en la neurona presináptica y recuperar así la comunicación óptima entre las neuronas. El resultado es una mejora visible para muchas personas.

El tipo de antidepresivo usado para cada paciente, así como las dosis, pueden ser variables. Algunas veces, el médico prueba una variedad de antidepresivos antes de encontrar el medicamento o la combinación de medicamentos más efectiva. Además, para que la medicación consiga el efecto deseado, la dosis se debe ir ajustando progresivamente.

Actualmente, se considera que para que los antidepresivos tengan efecto debe pasar aproximadamente un mes desde su primera dosis. Sin embargo, un estudio realizado por investigadores del Instituto Max Planck de Leipzig, en Alemania, ha concluido que basta con una única dosis para que el antidepresivo tenga efectos en el cerebro, por lo que su tiempo de acción es de tan solo unas horas.

Los antidepresivos, como otros muchos medicamentos, presentan una serie de efectos secundarios, aunque no todas las personas los sufren. Algunos de ellos son: mareo, insomnio, dolor de cabeza y diarrea (muy frecuentes), aumento de apetito, rechinamiento de dientes, pitido en los oídos, estreñimiento y vómitos (frecuentes),  alucionaciones, exceso de felicidad, contracciones involuntarias de los músculos y trastornos del habla  (poco frecuentes), y elevación de azúcar en sangre, daño de la luz a los ojos, sangre en heces y erección prolongada (raros).

Sin embargo, a pesar de la actuación de los antidepresivos, en la mayoría de los casos su uso debe combinarse con terapia psicológica para lograr la cura de la depresión. Para ello, debemos descartar los tabúes sobre esta enfermedad  y normalizar el hecho de asistir a un médico psiquiatra (además de apoyo psicológico) para poder curar una depresión, de la misma forma que se acude a un profesional médico para tratar una enfermedad cardíaca, digestiva, o dermatológica.

Si quieres conocer con más detalle los efectos de la depresión sobre el día a día de una forma visual, te recomiendo el siguiente vídeo basado en el libro I had a black dog (yo tenía un perro negro), escrito por Matthew Johnstone, un exitoso ejecutivo publicitario.

i had a black dog

El perro negro de la depresión

Referencias

Efn.uncor.edu, (2016). Sinapsis. [online] Available at: http://www.efn.uncor.edu/departamentos/divbioeco/anatocom/Biologia/Los%20Sistemas/Nervioso/Sinapsis.htm [Accessed 1 Jan. 2016].

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TerpSícore

Bióloga (como Ana Obregón o Barbara McClintock, como veáis) por la UAM y máster en Genética y Biología celular, a menudo la vena friki-biológica se apodera de mí y traslado con metáforas la vida cotidiana a eventos biológicos. He ido aprendiendo que, si quien no llora no mama, quien no pregunta pues tampoco mama.

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