¿DE DERECHAS O DE IZQUIERDAS?

Los químicos, y los científicos en general, tienen una obsesión casi enfermiza por ponerle nombres a todo (y si puede ser complicado y difícil de pronunciar, mejor). ¿Por qué? En gran parte, esto ocurre para poder distinguir objetos similares pero aun así diferentes como, por ejemplo, las diferentes especies dentro de una misma clase.

En la química, concretamente, la nomenclatura es casi tan odiada como necesaria, pues se trabaja con compuestos que, de confundirse, podrían llevar a graves accidentes. Uno de los casos más sutiles y complicados de distinguir son los compuestos quirales, pues solo se distinguen por la simetría.

Para entender qué es la quiralidad nos podemos basar en el ejemplo de unos guantes o unos zapatos: aunque ambos guantes puedan parecer iguales a simple vista, uno es la reflexión del otro; y cada uno solo encaja en su mano correspondiente, no se pueden superponer.

Guante izquierdo y derecho, aun así, guardan las mismas propiedades (ambos son igual de gruesos, comparten color y textura…) y la equivocación no comporta un gran desastre, aparte del bochorno al ser visto. En cambio, los compuestos químicos que poseen esta propiedad, la quiralidad, deben ser estudiados detenidamente porque cada “guante” puede tener propiedades totalmente distintas al otro. Un ejemplo catastrófico de esto es el caso de la talidomida:

La talidomida fue un medicamento prescrito ampliamente en los años 60 a las embarazadas, para evitar las arcadas y mareos de los primeros meses del embarazo, puesto que no causaba apenas efectos secundarios y era eficaz. Aun así, los resultados fueron totalmente catastróficos y tardaron pocos meses en aparecer: el medicamento era teratogénico (originaba graves malformaciones al feto, como la ausencia de extremidades). Los casos iban saliendo a la luz, llegando a más de 20.000; y la alarma social en Europa y Estados Unidos se extendió rápidamente. Las denuncias llegaron a miles, se realizó un juicio contra la empresa fabricante y se retiró de manera escalonada y tardía (aún más tardía en España, como era de esperar, en 1963) del mercado.

¿A qué se debió tal desastre? A la quiralidad: al uso del guante incorrecto en la mano equivocada. El compuesto es el siguiente:

Imatge de dues mans, exemple d'objectes quirals.

Un par de manos, ejemplo de objetos quirales.

Fuente:

Isómeros de la talidomida, quirales.

La mano derecha (o isómero dextro), años más tarde, se demostró que era el que tenía el efecto sedante; y la mano izquierda (o isómero levo) era la que causaba las malformaciones. Aun así, también se descubrió que el organismo transforma una en la otra, así que ambas habrían causado la catástrofe.

Hoy en día, más de 50 años después, los afectados por esta negligencia aún luchan por sus causas, agrupados des de marzo de 2004 en AVITE (Asociación de Víctimas de la Talidomida en España y otras inhabilidades). Reclamando el reconocimiento de las víctimas, la reparación moral, económica y social de los afectados y la responsabilidad plena de la empresa fabricante (Grunenhal).

La respuesta, aun así, les ha sido la misma desde hace ya muchos años. Primero, la indiferencia del régimen franquista; y más tarde, la poca voluntad y menor acción de cada uno de los gobiernos de este país que han acabado demostrando que en política, a diferencia de en la química, las diferencias entre derechas e izquierdas son, desde hace ya demasiados años, casi nulas.

 

Fuentes:

Papaseit, O. G.-A. (2013). Talidomida: una historia inacabada. Anales de Pediatría, 78, 283-287.

Ito, T. A., & Handa, H. (2011). Teratogenic effects of thalidomide: molecular mechanisms. Cellular and Molecular Life Sciences, 1569-79.

Martínez-Frías, M. L. (2012). Talidomida: años después. Medicina Clínica, 139, 25-32.

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Pol Hernández

Estudiante de química de la UB que aún se pregunta, ¿qué tenemos de malo los químicos?

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