Desmantelando el Ébola (1) – El virus

Estamos inundados por el ébola. Miremos donde miremos, uno de los temas más recurrentes es la propagación de este virus por occidente pese a que la enfermedad lleva vagando libremente por África desde 1976. Por consiguiente, surgen cientos de voces que dicen conocer su método de transmisión, su sintomatología y su prevención. Del mismo modo, muchas de estas voces se han dejado llevar por la corriente de desinformación que suele acompañar a un fenómeno epidemiológico de esta magnitud.

Distribución del ebola

Mapa de afectación del virus Ébola Zaire

Primeramente, se deben reconocer las distintas variedades del virus, ya que cada uno tiene una virulencia sensiblemente distinta:

  • Virus del Sudán. Denominado así simplemente porque hizo su primera aparición en este país durante la década de los 70. Tiene una tasa de mortalidad del 50%.
  • Virus de Costa de Marfil. Sólo infectó a un humano, que sobrevivió, cuando efectuó una necropsia en un chimpancé para tratar de averiguar a qué se debía la caída de población de estos animales.
  • Virus de Bundibugyo. Surgió el 2007, aparentemente derivado del virus del Sudán y con una tasa de mortalidad del 30%.
  • Virus del Zaire. Identificado por primera vez en el 1976, es el más agresivo de los cuatro con una tasa de mortalidad que oscila entre el 55% y el 90%. Es el responsable de la epidemia actual, cobrándose algo más de 4.400 víctimas (1) . Aunque sólo se le ha dado importancia hace relativamente poco tiempo, coincidiendo con su llegada a los denominados países desarrollados, lleva más de 9 meses actuando en el continente africano (2).

Transmisión

El método de transmisión del Ébola ha dado pie a múltiples controversias. El contagio se da por contacto directo con fluidos corporales, lo que incluye sudor, saliva, vómito, heces, orina, sangre y fluidos genitales. Hasta la fecha, no se ha constatado ningún contagio por aire y no resulta muy probable que vaya a ser así. Es decir, no existe la probabilidad de contraer la enfermedad aspirando o inhalando el virus cuando un paciente esté tosiendo (3, 4), lo que le hace ser menos contagioso que el virus de la gripe. Sin embargo, como los pacientes no sólo están vomitando y sangrando, sino que también sudan profusamente, el riesgo del contagio sigue siendo elevado.

Síntomas

Síntomas EbolaSupongamos que tenemos una persona infectada por el Ébola. Sea como sea, el virus ha sido capaz de penetrar su piel y ha empezado un periodo de incubación que puede durar entre 2 y 20 días en los que no ocurre nada.

Al transcurrir ese tiempo, aparecen los primeros síntomas: fiebres altas, dolor muscular, dolor de cabeza y pérdida del apetito. Posteriormente pueden aparecer otros como náuseas, vómitos y diarreas o dolores abdominales. El problema de estos síntomas es que se pueden confundir con otras enfermedades como la malaria, la disentería o la gripe, que suelen ser más comunes en las regiones afectadas y no tan letales como el ébola.

 

Modus operandi

Sin embargo, ¿qué ocurre en el cuerpo de esa persona infectada por tan peligroso virus?

De una forma trivial, se podría decir que el método de actuación del Ébola (y de muchos tipos de virus) consiste en introducirse en una célula sana y esclavizarla para que produzca componentes víricos. De esta manera, la célula se va llenando cada vez más de virus hasta que revienta y salen al exterior miles de agentes infecciosos, listos para atacar a otras células sanas.

La problemática del Ébola es la clase de células que ataca: un tipo de células inmunitarias denominadas macrófagos o monocitos (reciben un nombre u otro dependiendo de en qué parte del cuerpo estén) y las células del hígado. Posteriormente infectan a las células endoteliales, encargadas de formar los vasos sanguíneos.

Al infectar los macrófagos, el Ébola consigue suprimir la respuesta anti-vírica que daría un cuerpo sano, lo que le da vía libre para seguir multiplicándose sin freno. Por otro lado, se estimula enormemente la producción de citocinas. Estas proteínas son las responsables de las inflamaciones y la aparición de la fiebre. Al aumentar la temperatura y dilatarse los vasos sanguíneos, las células inmunitarias pueden acceder mejor a la zona afectada. Sin embargo, en este caso concreto, a medida que estas células van llegando, son infectadas por el Ébola, dispersándose luego por el resto del organismo. Así también se reducen mucho las probabilidades que tiene el cuerpo para elaborar anticuerpos específicos que le ayuden a combatir al virus. De mientras, en el hígado, las células hepáticas infectadas son incapaces de hacer otra función aparte de sintetizar nuevos virus, por lo que tampoco pueden eliminar la señal de inflamación general que se está extendiendo por el organismo. (5, 6)

Inflamación

Acción de citocinas sobre el tejido vascular

Dos caminos

Aquí llegamos a un punto de inflexión: o bien el paciente muestra signos de mejoría o bien se adentra en la fase terminal de la enfermedad.

Todo depende del estado en el que se encuentre el sistema inmunitario. Si hay suficientes monocitos que sean capaces de sobrevivir al envite del Ébola, se podrá organizar una respuesta inmunitaria capaz de frenar el avance del virus con la síntesis de anticuerpos. El paciente podrá ir recuperándose poco a poco del daño hepático sufrido y al cabo de un cierto periodo de tiempo, desaparecerá todo rastro del virus en su sangre.

Si por otro lado, esta respuesta no llega a tiempo, se da la etapa final. La tormenta de citocinas se hace imparable y se produce un fallo multiorgánico general. El Ébola continúa destruyendo el hígado mientras el sistema inmunitario es incapaz de responder a esta amenaza. Las citocinas mantienen la señal de inflamación a nivel general, de modo que se facilita la dispersión del virus. Las células que forman las paredes vasculares se infectan y pierden su función, de modo que se desvinculan del tejido original. Es decir, se producen microfisuras tanto de arterias como de venas y capilares a nivel general, lo que da lugar a hemorragias que se pueden dar en cualquier punto del organismo o en todos a la vez. Por si fuera poco, en este instante se activa el proceso de coagulación natural para tratar de frenar las hemorragias.

Esto pone al paciente en la difícil situación en la que puede morir a causa de la tremenda pérdida de sangre, por el fallo multiorgánico debido al caos inmunitario o por la formación de coágulos (trombos) repartidos por todo el sistema circulatorio (7).

buen y mal camino

A veces, la pura suerte decide si un paciente de Ébola puede sobrevivir o no.

El Ébola, como se ha podido comprobar, es un virus extremadamente peligroso debido a los efectos devastadores que tiene en nuestro organismo. La supervivencia del paciente depende exclusivamente del tiempo que tenga hasta que se dé la tormenta de citocinas y es en lo que se centran actualmente los hospitales que tratan con esta enfermedad. Intentan conseguir todo el tiempo posible para que el afectado pueda desarrollar la respuesta inmunitaria antes de que el virus le conduzca a su fase terminal.

 

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Albert Sabater

Escritor amateur de múltiples relatos inacabados. Dejo que mis ideas fluyan a la par que les voy dando forma. A veces queda bien.

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  • Me ha gustado mucho el análisis que habéis hecho, si no os importa os pongo en Lo Mejor de la Semana de HdC

    • Albert Sabater

      En absoluto Victor, de hecho, estaríamos encantados de ello

  • Alejandro Izquierdo

    He de dir que després del bombardeig d’informació sobre l’ébola que estem rebent els últims dies no hem sentia massa predisposat a llegir aquest article… Tanmateix, el resultat m’ha sorprès molt gratament: és l’article més sintètic i clarificador que he llegit sobre el tema, i evitant ser tendenciós o molt alarmista. L’enhorabona. Hi ha una cosa que no m’encaixa: les dades que mostren els mitjans de comunicació diuen de 4000 morts en.., 9 mesos? No en sé massa, però trobo que és relativament poc donat tot el dramatisme que està provocant… Això és tot, continueu així.

    • Albert Sabater

      Primer de tot, gràcies per llegir-nos 😀

      De fet, d’aquesta mena de números n’anava a parlar a la segona part, que a més hi aniria la prevenció i el tractament del virus. Realment són números molt baixos en comparació amb altres malalties com la malària, que afecta a milions de persones. El que passa es que hi ha dos factors importants que han donat molt de bombo a aquesta història:

      -Hi ha hagut casos de contagi a països desenvolupats.
      -És el brot d’Èbola més gran que s’ha donat.

      Probablement el primer punt influeixi més que no pas el segon, i a més, el fet de no haver-hi cap mena de cura no fa més que dramatitzar-ho tot. La premsa en general s’ha aprofitat d’això i ho ha exagerat molt a fi de treure’n una bona notícia.