Bases neurobiológicas del efecto placebo

 

Empecemos con un experimento que se realizó en la facultad de medicina de la Universidad de Barcelona. Un grupo de estudiantes de medicina decidió participar en un estudio sobre el efecto placebo de sus profesores de psiquiatría. Para hacer el estudio, los participantes fueron repartidos en dos grupos de manera aleatoria. Por un lado, el médico entregó pastillas de color verde a los miembros de un grupo y les explicó que esas pastillas iban a producirles una sensación de bienestar y una reducción del estrés; por otro lado, los miembros del otro grupo recibieron pastillas de color rojo juntamente con la explicación de que esas pastillas iban a producirles palpitaciones, sensación de inestabilidad y náuseas. Los partícipes, pues, fueron invitados a tomarse las pastillas diariamente y a explicar qué tal les había ido tomándoselas. Al cabo de unos días, la mayoría de alumnos del primer grupo explicó que se había sentido mejor y la mayoría de alumnos del segundo grupo reportó haber padecido palpitaciones, sensación de inestabilidad o náuseas.

Lo curioso es que ninguna de las pastillas, ni las rojas ni las verdes, contenía en su interior ningún principio activo con actividad biológica para producir dichos síntomas. De hecho, eran simplemente azúcar y únicamente se diferenciaban una de otra por el color. Entonces, vienen las preguntas: ¿Por qué la mayor parte de los alumnos reportó haber experimentado síntomas? ¿Fue solo su sensación? ¿Qué explicación hay para las náuseas que algunos padecieron? ¿A qué podemos atribuir dichos síntomas?

En la antigüedad, Hipócrates ya describió 820 sustancias sin valor terapéutico intrínseco que se utilizaban para aliviar enfermedades. No fue hasta el 1785 cuando apareció por primera vez el concepto “placebo”. El término “placebo”, del latín “placere”, significa “yo complaceré” y se utiliza en medicina para referirse a una sustancia que no posee efectos médicos en sí misma pero que crea una mejoría en el paciente. En contraposición, existe el término “nocebo”, del latín “nocere”, que hace referencia a una substancia sin efectos médicos pero que empeora la salud de la persona. Tales síntomas de mejora o empeoramiento de los pacientes se atribuyen al efecto de las expectativas generadas por el terapeuta en la otra persona  al hacer sugestiones como, por exemplo, “esta pastilla va a darte náuseas” o “esta pastilla te va a hacer sentir mejor”.

A partir de medianos del siglo XX, algunos científicos se han dedicado a estudiar exactamente qué es y cómo funciona el efecto placebo, es decir, cómo el contexto psicosocial que envuelve un acto terapéutico produce cambios nuestro cuerpo. Es importante enfatizar que, en último término, se pretende comprender cómo los pensamientos, las creencias y las expectativas – es decir, la actividad mental compleja – interactúan con los diferentes sistemas neuroendocrinos que controlan los procesos biológicos de los diferentes órganos haciendo empeorar (efecto nocebo) o mejorar (efecto placebo) la salud de la persona.

 

Las investigaciones sobre los mecanismos neurobiológicos del efecto placebo están abriendo nuevas perspectivas sobre las relaciones entre la mente y el cuerpo.  Vamos a hacer un repaso de los estudios más representativos realizados hasta el día de hoy sobre el efecto placebo:

 

El efecto placebo en analgesia

Mediante varios experimentos, se ha comprobado que la reducción del dolor es mucho mayor cuando recibimos morfina y sabemos que vamos a recibirla que cuando recibimos morfina sin saberlo; esto significa que cuando recibimos un fármaco analgésico, una parte del efecto analgésico no es intrínseca del fármaco, sino que viene dada por el efecto placebo.

Anteriormente, algunos pensaban que esta reducción del dolor no era real, sino una especie de “autoengaño” del paciente, pero se ha visto que esto no es así. Se ha observado que el efecto placebo produce cambios tanto en el cerebro como en el cuerpo. Cuando una persona cree que está recibiendo un analgésico, por el simple hecho de creerlo, la frecuencia cardíaca disminuye, la respiración se vuelve más suave y se reduce la activación de las zonas cerebrales responsables de la percepción del dolor.

¿Cómo las expectativas o creencias cambian estos parámetros corporales?

Se ha observado que cuando la persona tiene expectativas de alivio de dolor se produce una  activación de los sistemas opiáceos endógenos que producen endorfinas. A su vez, estas endorfinas actúan sobre los centros de percepción del dolor, reduciendo la sensación de dolor; sobre el centro respiratorio, reduciendo la frecuencia respiratoria; y sobre el sistema β-adrenérgico, reduciendo la frecuencia cardíaca. Si se da un antagonista de los receptores opiáceos, que impide que las endorfinas puedan hacer su función, el efecto placebo desaparece. Así, se considera que los sistemas opiáceos endógenos del cerebro juegan un papel clave en el funcionamiento  del efecto placebo.

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El córtex cerebral, a través de la estimulación de los centros opiáceos endógenos, media cambios en el sistema nervioso vegetativo, que es el responsable de controlar la homeostasis de los órganos del cuerpo.

Las zonas del cerebro relacionadas con la percepción subjetiva del dolor son la parte anterior de la ínsula, el córtex del cíngulo anterior y el núcleo accumbens. Estas zonas se activan cuando sentimos dolor. Se ha observado, mediante resonancia magnética funcional, que cuando creemos que estamos tomando un analgésico, aunque no lo tomemos, se reduce la activación de estas zonas correlacionándose con una disminución de la percepción subjetiva de dolor. El sistema opiáceo endógeno reduce la activación de dichas zonas y también regula cambios en las respuestas hormonales del estrés y de la reproducción.
Las zonas del cerebro relacionadas con la percepción subjetiva del dolor son la parte anterior de la ínsula, el córtex del cíngulo anterior y el núcleo accumbens. Estas zonas se activan cuando sentimos dolor. Se ha observado, mediante resonancia magnética funcional, que cuando creemos que estamos tomando un analgésico, aunque no lo tomemos, se reduce la activación de estas zonas correlacionándose con una disminución de la percepción subjetiva de dolor. El sistema opiáceo endógeno reduce la activación de dichas zonas y también regula cambios en las respuestas hormonales del estrés y de la reproducción.

 

 

Condicionamiento Pavloviano en el efecto placebo

En algunos casos, el efecto placebo solo se produce si ha habido un proceso de condicionamiento previo. El condicionamiento clásico fue descrito por Pavlov y consiste en el aprendizaje de una respuesta condicionada por asociación de un estímulo neutro con un estímulo incondicionado. El estímulo neutro sería aquel que no produce un reflejo innato en el cuerpo; el estímulo incondicionado sería aquel que produce una respuesta biológica innata.

“Cuando dos cosas suelen ocurrir juntas, la aparición de una traerá la otra a la mente” es una reflexión de Aristóteles que describe muy bien este fenómeno. Por ejemplo, después de haber tomado repetidamente un fármaco que inhibe nuestro sistema inmunológico y haber relacionado inconscientemente éste fármaco con un nombre o con el terapeuta que nos lo receta; al tomar una pastilla recomendada por el mismo terapeuta o con el mismo nombre pero que no contiene el principio activo, el efecto biológico del fármaco se produce igualmente.

ASOCIACIÓN DE UN ESTÍMULO CONDICIONADO CON UN ESTÍMULO INCONDICIONADO

RESPUESTA CONDICIONADA

Sumatriptan + Contexto terapéutico → Cambios hormonales (aumento de hormona de crecimiento y disminución de cortisol) Solamente contexto terapéutico (placebo) → Cambios hormonales (aumento de hormona de crecimiento y disminución de cortisol)
Ciclosporina A + Contexto terapéutico → Immunosupresión Solamente contexto terapéutico (placebo) → Immunosupresión

 

Estudios del efecto placebo en la enfermedad de Párkinson

La enfermedad de Párkinson se debe a una falta de dopamina en los ganglios basales, que son estructuras cerebrales dedicadas al control del movimiento. Los tratamientos actuales se basan en aumentar la secreción de dopamina en estas estructuras.

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Se realizó un estudio en el que se daba una sustancia salina a personas con Párkinson sugiriéndoles que iban a mejorar los síntomas de la enfermedad como la rigidez y el temblor. En algunos pacientes (grupo a), el efecto placebo de la substancia salina produjo un incremento de dopamina en los ganglios basales que se correlacionó con la experiencia subjetiva de mejora del paciente. Pero en otros pacientes (grupo b) no hubo ninguna mejoría. Esto plantea cuestiones aún sin resolver: ¿Por qué algunas personas responden al efecto placebo y otras no?

 

 

 

Anticipación del dolor

Hay estudios que se han centrado en estudiar si hay cambios funcionales en el cerebro antes de la percepción del dolor producidos por el efecto placebo. Es decir, si hay cambios cerebrales a priori de la percepción del dolor.

Ha resultado asombroso observar que hay zonas cerebrales como partes del córtex frontal que se activan cuando anticipamos que vamos a sentir dolor. Se postula que estas zonas podrían modular la percepción del dolor actuando sobre los circuitos de nocicepción. El efecto placebo podría actuar en estos mecanismos de anticipación “preparando” el cerebro para percibir el dolor de una manera o de otra. Así, no solamente existe una modulación en el momento de la percepción del dolor o a posteriori, sino que también existe una modulación de las vías del dolor antes de que este haya ocurrido.

El efecto placebo podría actuar sobre los procesos anticipatorios del dolor modulando la percepción de éste a priori.

El efecto placebo podría actuar sobre los procesos anticipatorios del dolor modulando la percepción de éste a priori.

 

Caso nocebo

De la misma forma en que se han hecho evidentes los mecanismos del efecto placebo, el potencial del efecto nocebo no ha de ser menospreciado. Es un caso conocido el del médico Clifton Meador. Este doctor de Nashville visitó a un paciente con un carcinoma de esófago, enfermedad que en ese momento era considerada fatal. Tanto el médico como el resto de profesionales del hospital creían que ése tumor acabaría con la vida del paciente y le sugirieron tal cosa al paciente. El paciente murió y el resultado de la autopsia fue desconcertante: El tumor del paciente era realmente pequeño y no parecía haber sido la causa de muerte del paciente. Ante estos desafortunados hechos, algunos se preguntan si la sugestión de que iba a morir fue lo que precipitó la muerte del paciente. ¿Podría ser un ejemplo de efecto nocebo? Quizás haya otra explicación para la muerte de esta persona, pero no queda claro hasta qué punto podría ser un caso nocebo. Claramente, tampoco se va a estudiar los límites que puede tener la sugestión negativa.

 

Después de todo, estos estudios muestran que los síntomas que reportaron los estudiantes no fueron inventados para complacer a sus profesores sino que sus creencias y sus expectativas  producieron cambios en sus sistemas nerviosos y endocrinos. Más allá del efecto placebo, puede resultar interesante comprender los mecanismos por los cuales nuestras creencias pueden tener efectos sobre nuestra salud. Con todo, además de saber un poco más sobre el funcionamiento de nuestro cuerpo, hemos aprendido que las creencias pueden producir síntomas en nuestro cuerpo, así que… ¡Cuidado con lo que creemos!

 

BIBLIOGRAFÍA:

Neurobiological Mechanisms of the Placebo Effect Fabrizio Benedetti ,Helen S. Mayberg et al. • The Journal of Neuroscience, November 9, 2005 • 25(45):10390 –10402

Placebo-induced changes in FMRI in the anticipation and experience of pain. Wager TD, Rilling JK et al. Science. 2004 Feb 20;303(5661):1162-7.

Placebo and nocebo effect: a mini-review. Psychiatr Danub. 2014 Jun;26(2):100-7.

 

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Anna Reverter

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  • Retro En Grados

    Hola, llegué a este artículo porque estoy buscando uno que leí hace tiempo sobre que el efecto placebo solo funciona para aminorar el dolor mientras que para cualquier otro tipo de síntomas ha sido ineficaz. Este estudio medía síntomas que no están relacionados con la segregación de dopamina ni con cómo el paciente percibe sus síntomas.

    Creo yo que esto es algo importante porque todo lo que he leído sobre el efecto placebo lo relaciona con el dolor y las personas no expertas pueden concluir erroneamente que los placebos “curan” cuando en realidad solo te hace sentir mejor tanto cómo la dopamina esté relacionada con tus síntomas.

    El artículo me gustó y está hecho maravillosamente, creo que seguiré su página a ver si hay más artículos tan buenos. Lamentablemente me voy decepcionado al no ver que el artículo profundice más en lo que significa una verdadera cura.

    • Laura Torrents

      Buenos días, ¡gracias por comentar y leernos! Agradecemos mucho tus palabras, tanto por las cosas positivas como por las críticas constructivas. Somos un blog joven y aún tenemos poquitos artículos, así que ya iremos subiendo más. Si tienes alguna petición en concreto puedes hacérnosla llegar vía sharpmindsweb@gmail.com
      Muchas gracias 🙂

    • Anna Reverter

      Efectivamente, la palabra “curar” no era del todo acertada ya que el artículo hace referencia a cambios neuroendocrinos y cambios en los síntomas producidos por el efecto placebo, únicamente. La pregunta que nos hacíamos sobre si el efecto placebo cura o no es un poco difícil de responder porque tendríamos que ponernos de acuerdo sobre qué significa “curarse”. Para no inducir a confusión, he cambiado el título del artículo, estando de acuerdo con tu análisis.

      Gracias por tu colaboración,

      Anna

  • XèniaM

    Creo que todo esto deberia hacernos replantear profundamente la relacion entre la mente y la enfermedad… Una simple creencia puede cambiarlo todo, y esto podria ser de vital importancia en esta sociedad donde vivimos donde cada vez son mas frecuentes los cuadros depresivos y problemas a nivel psicologico. Todos hemos experimentado la sensacion que la tristeza y el estres nos hace sentir mas debiles, quiza el tratamiento medico no deberia limitarse a una relacion fria del tipo sintoma-tratamiento.

    Del mismo modo que el conocimiento de un tratamiento puede condicionar nuestra recuperacion, que opinais de terapias como el Mindfulness como complementacion o incluso alternativa a farmacos? (aqui un poco de info http://oxfordmindfulness.org/)

    Cheers 😉

    X

    • Anna Reverter

      ¡Gracias por tu comentario, Xènia!

      En relación con tu reflexión, vamos viendo como cada vez hay más investigaciones sobre el impacto que tienen las relaciones terapeuta – paciente sobre la salud…

      Nosotros también tenemos un artículo sobre la meditación, si quieres echarle un vistazo:

      http://www.sharpmindsweb.net/que-cambios-produce-la-meditacion-en-el-cerebro/

      Gracias,

      Anna