El herbario peninsular de Hades

La tenemos más cerca de lo que creemos, y es que está presente en toda la Península Ibérica y también en las Islas Baleares, sobre todo en aquellas comarcas más lluviosas y de cierta altitud. Hablamos de Conium maculatum L., la cicuta, el perejil lobuno, el perejilón… o también mundialmente conocida como “la planta que mató a Sócrates”.

Conium maculatum

Conium maculatum L. (Umbelliferae). Fuente: Brewer Fine Art Photography.

El mismo doctor Font i Quer recoge en su libro el testimonio de Laguna* en referencia a esta planta: “Ésta es aquella maligna planta con el licuor de la cual dieron los atenienses inicuamente la muerte al inocentísimo y sapientísimo Sócrates. Ésta, el último suplicio que en aquella república se solía ejecutar contra los malhechores, en los capitales delictos”. ¿Quiénes son los responsables de tales ejecuciones? Los alcaloides que presentan los frutos inmaduros de la cicuta, principalmente γ-coniceína y δ-coniina, los cuales son capaces de actuar tanto por vía oral como por vía dérmica.

La sintomatología del envenenamiento con cicuta empieza con ardor en boca y en garganta, carraspera y náuseas, seguidas de vómitos y diarrea. Las facultades intelectuales se conservan mientras que, al intoxicado, se le dilatan las pupilas y es incapaz de hablar o de tragar saliva. Siguen los vértigos, se enfrían las extremidades y una parálisis progresiva empieza a acechar hasta perder toda la sensibilidad y dar paso a las convulsiones. A las tres o cuatro horas después de la ingestión, se muere súbitamente por asfixia.

Nuestra siguiente candidata es Atropa belladonna L., la belladona, el solano furioso… o como la conocemos aquí, el tabac bord. Su nombre popular alude al uso que hacía la mujer italiana del siglo XVI de ella: con el zumo morado de sus frutos se embellecían los ojos. De hecho, se los pintaban para hacerlos parecer más rasgados y, a su vez, se les dilataban las pupilas.

Atropa belladona

Atropa belladona L. (Solanaceae): Fuente: Dr. Giuseppe Mazza.

Volvemos a hablar de los alcaloides, pero esta vez de la l-hiosciamina y de la atropina, contenidas en tallos, raíces, frutos, hojas y semillas. Por lo visto, actúan sobre la dilatación anormal de la pupila (fenómeno de midriasis), y paralizan los nervios de la faringe, de manera que se imposibilita la deglución. La intoxicación es tremendamente rápida. Entre los quince y treinta minutos se empieza a sentir una sequedad en la garganta, acompañado de una intensa sed, mientras que, como ya hemos dicho, ni el tragar saliva es posible. Las pupilas se dilatan y la vista se nubla. Se sienten vértigos, las pulsaciones se aceleran; y si la intoxicación es grave, se cae en un estado de inconsciencia para, posteriormente, caer en coma y morir por parálisis respiratoria.

A día de hoy, mediante un ‹‹Boletín Oficial del Estado›› se prohíbe la recolección de las raíces y de los frutos de esta planta. Sólo se les permite a agricultores, pero siempre durante los meses de primavera y verano (dato curiosísimo, puesto que es esta época del año cuando la belladona tiene más cantidad de principios activos –y, en teoría, es más tóxica–).

Finalmente, viviendo aislado en la Península y quedando de él poco más que el recuerdo –se encuentra prácticamente en peligro de extinción–, queremos mencionar a Taxus baccata L., el tejo. Este árbol ha sido venerado por varios pueblos, entre ellos, los celtas. Sin ir más lejos, el rey de los eburones (tribu belga de origen celta), Catuvolcus, se sirvió de una infusión de la corteza de éste para suicidarse frente la inminente insurrección de Julio César y el ejército romano durante la guerra de las Galias. Suicidarse con el árbol mágico no resultaba una deshonra.

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Taxus baccata L. (Taxaceae). El arilo maduro rodea la semilla. Fuente: Didier Descouens.

La totalidad de órganos del tejo son tóxicos, exceptuando el arilo y las hojas secas contienen más principios activos que las frescas. El veneno es otro alcaloide, la taxina, la cual excita el ritmo cardíaco para después paralizar el sistema nervioso y disminuir la presión sanguínea. Se producen dolores de estómago e intestinales, diarrea y convulsiones; y sigue una gran inflamación en los riñones y en el hígado, a la vez que se dilatan las pupilas y se muere por parálisis cardíaca.


[*] Pedanio Dioscórides Anazarbeo (ca. 40-90) se mantuvo inmerso en los mundos de la medicina, de la farmacología, de la botánica y de la química durante la época del emperador Nerón. Fue cirujano del ejército romano, hecho que le permitió recoger sustancias medicinales alrededor del planeta conocido. De la totalidad de obras que pudo escribir, sólo se conserva De materia medica (Περί ὕλης ἰατρικής), un tratado considerado el precursor de la moderna farmacopea.

Andrés Laguna de Segovia (1499-1559) fue médico, farmacólogo y botánico medicinal. Tradujo al castellano la obra de Dioscórides y comprobó en sus propias carnes las “recetas” que contenía para añadir en su edición sus propias observaciones y experiencias.

Bibliografia

  • Font i Quer, P. (1962). Plantas medicinales: El Dioscórides renovado (edición 2014). Barcelona: Ediciones Penísula.
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Jess

Graduada en Biología Ambiental y con aspiraciones botánicas. Amante y casi-coleccionista de libros, busco en ellos y en la naturaleza el "conocimiento verdadero".

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