¿Enigmática Hallucigenia?

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Uno de los fósiles de Hallucigenia (http://phenomena.nationalgeographic.com/2015/06/24/scientists-finally-decide-which-bit-of-this-weird-animal-is-the-head/)

Hallucigenia es una de las muchas grandes rarezas que surgieron en el Cámbrico. El Cámbrico, una etapa de la historia de la Tierra de hace unos 500 millones de años, es fundamental para entender la historia evolutiva de los animales. El misterio de este organismo parecía solucionado hace una época, pero los artículos publicados este año, han dado la vuelta, literalmente, a cómo vemos este organismo.

El Cámbrico es una de las etapas de la história de la Tierra más antiguas de las cuáles se conservan fósiles en abundancia (¡y qué fósiles!), sobretodo provenientes de los famosos yacimientos de Chengjiang (China) y Burgess Shale (Canadá), este último popularizado por el gran paleontólogo y divulgador Stephen Jay Gould.

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La fauna del Cámbrico (museumvictoria.com.au)

Estos yacimientos son conocidos por unas condiciones de fosilización aptas para la conservación de cuerpos blandos (es decir, partes de animales sin calcificar, y normalmente más difíciles de fosilizar).

El Cámbrico es, sobretodo una etapa de “boom” evolutivo. Por primera vez en la historia de la Tierra aparecen representados la mayoría de phylla que aún perviven hoy en día, además de muchos animales de difícil clasificación. De hecho, la variedad de estructuras básicas en los animales es tan sorprendente, que incluso se plantea que desde el Cámbrico, hemos perdido diversidad de formas más que ganarlas.

Hallucigenia representó, durante muchas décadas, uno de los misterios de esta fauna. Este pequeño ser de apenas unos centímetros de tamaño ha desconcertado a los científicos debido a su extraña apariencia. La principal pregunta es, pues: ¿de qué animal se trata? A lo largo del tiempo se han llevado acabo diferentes propuestas, ¡incluida la creación de un phyllum nuevo sólo para ella!

Este animal fósil representa también uno de los problemas a los que se enfrentan normalmente los paleontólogos: cómo interpretar y representar un fósil. Los paleontólogos deben examinar meticulosamente los restos fósiles para intentar entender qué parte del animal han encontrado o qué anatomía presenta. Detrás de las maravillosas imágenes que encontramos en libros y museos hay, por lo tanto, un arduo trabajo de la comunidad científica para entender los restos del organismo y representarlo de la mejor manera posible. Hallucigenia representa claramente este dilema a través de múltiples interpretaciones a lo largo del tiempo.

¿Del derecho o del revés?

C.D.Walcott, paleontólogo de finales de siglo XIX fue el descubridor y primer estudioso del yacimiento del Cámbrico de Burgess Shale. Walcott, un brillante geólogo y paleontólogo tuvo poco tiempo para el estudio de esta fauna (en gran parte debido a obligaciones administrativas), lo que le llevó a clasificar con cierta precipitación las maravillosas criaturas que había encontrado.

Hallucigenia, o Canadia sparsa, como fue inicialmente bautizada, fue considerada por Walcott como un gusano con placas, o poliqueto. Los poliquetos son un grupo de anélidos de gran éxito evolutivo: existen formas libres, parásitas, filtradoras… y habitan principalmente los océanos de nuestro planeta.

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Primera interpretación de Hallucigenia, 1977 (as.wvu.edu)

Los fósiles de Walcott quedaron olvidados durante 60 años, hasta que fueron redescubiertos, entre ellos por el entonces doctorando S.C. Morris (hoy en día uno de los grandes expertos del Cámbrico). Él fue quien hizo la primera descripción e interpretación de este extraño animal.

 Según su descripción, Hallucigenia presentaba: una cabeza bulbosa, una hilera única de tentáculos con pinzas y dos hileras de púas. Esto parecía, en un principio, coherente, aunque el mal estado de la cabeza hacía dudar a algunos expertos.

Se propuso incluso que esta criatura no era más que un trozo de una criatura mayor, siendo la supuesta cabeza el punto de rotura de la estructura del animal desconocido, cosa que ya había ocurrido antes con otros fósiles, como Anomalocaris (ver la imagen de la fauna del Cámbrico- el animal más grande).

El animal, ya estrambótico de por sí, presentaba otro dilema: ¿Cuál era la cara superior? Por un lado era improbable que se aguantara solo con una hilera de tentáculos, pero también lo era que se apoyara gracias a las púas. Morris y otros consideraron que apoyarse sobre una hilera de tentáculos era biomecánicamente fútil.

Así pues, Hallucigenia se apoyaría mediante las púas en el sustrato y cogería la comida con los tentáculos con pequeñas pinzas. Cada tentáculo tendría una pequeña faringe a través de la cual la comida llegaría al aparato digestivo del animal.

Esta representación generaba ciertas dudas respecto al desplazamiento, modo de vida… algo no cuadraba y Hallucigenia debía dar su primer vuelco.

¿Es un onicóforo?¿Qué es un onicóforo?

Todo parecía indicar que la supuesta hilera de tentáculos eran ciertamente dos hileras de tentáculos, presurizadas por las condiciones de fosilización. Ahora nuestro animal podría mantenerse en pie sin problemas gracias a estas dos hileras de tentáculos.

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Un entrañable onicóforo (http://melvynyeo.deviantart.com/)

¡Esto implicaba que Hallucigenia debía girar! Las púas pues, quedarían en la parte superior, actuando como método de defensa, opinión que algunos científicos (y no tan científicos) ya habían propuesto ante la primera interpretación de Morris.

Este tipo de anatomía era curiosamente parecida a la de un grupo de pequeños animales que actualmente todavía viven en las zonas tropicales, los onicóforos.

Los onicóforos son unos pequeños animales con múltiples pies acabados en pequeñas pinzas (o garras) y emparentados con los artrópodos (insectos, arácnidos). Como anécdota también son capaces de secretar a propulsión substancias pegajosas, de una manera ciertamente espectacular.

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Microdyction, con sus ojos (Gehring, 2011)

Hallucigenia tenía ciertamente pinta de onicóforo: el cuerpo no segmentado, pero de simetría bilateral, los múltiples pies con pequeñas garras… También era parecida a Microdyction, otro fósil del Cámbrico que ya había sido considerado un onicóforo. De hecho, todo parece indicar que los onicóforos fueron en su día, un grupo biológico de mucho  éxito.

Aunque todo parecía indicar su estatus como onicóforo, Hallucigenia no dejaba de ser una “rara avis”. Su afinidad con los onicóforos parecía intuirse, pero no era evidente. Mientras algunos científicos ya realizaban nuevas interpretaciones del fósiles teniendo en mente su afinidad onicófora,  otros prefirieron dejarlo como un mero animal lobopodial (animal con este tipo de patas, es decir, prefirieron no arriesgarse demasiado).

Estudios más reciente, por otro lado, resaltaban que las garras del fósil y las de onicóforos actuales presentaban los mismos patrones, una nueva razón de peso. El misterio de este animal parecía llegar a su fin, hasta este año.

Un segundo giro

Ya desde un principio, la cabeza de este pequeño animal parecía no corresponder. Se volvieron  a revisar los fósiles y se llegó a la conclusión que la protuberancia que algunos paleontólogos consideraban la cabeza, no era sino residuos que excretaba el animal al ser aplastado durante el proceso de fosilización.

Si eso no era la cabeza, ¿dónde se encontraba? La respuesta era obvia: en el otro lado. Se analizó la estructura de esta zona y el fósil reveló algo sorprendente: ¡dos ojos! Y no sólo eso, también una hilera de dientes y una faringe claramente marcada. La cabeza pasaba de detrás a delante.

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La nueva Hallucigenia (cam.ac.uk)

La nueva Hallucigenia poco tiene ver con la primera representación de Morris y a pesar de que su posición en el árbol de la vida animal parece cada vez más clara, aún sigue siendo una criatura que despierta la imaginación de personas en todo el mundo.

Este artículo está inspirado en “La inversión de Hallucigenia”, capítulo de Ocho Cerditos de S.J.Gould, quien lamentablemente no pudo llegar a ver las últimas sorpresas que deparaba este animal.

 

 

Bibliografía

Brysse, K. (2008). From weird wonders to stem lineages: the second reclassification of the Burgess Shale fauna. Studies in History and Philosophy of Science Part C: Studies in History and Philosophy of Biological and Biomedical Sciences, 39(3), 298-313.

Gould, S. J. (1990). Wonderful life: the Burgess Shale and the nature of history. WW Norton & Company.

Gould, S. J. (1994). Eight little piggies: Reflections in natural history. WW Norton & Company.

Ma, X. (2015). Palaeontology: Hallucigenia’s head.Nature, 523(7558), 38-39.

Ramsköld, L., & Xianguang, H. (1991). New early Cambrian animal and onychophoran affinities of enigmatic metazoans.

Smith, M. R., & Ortega-Hernández, J. (2014). Hallucigenia/’s onychophoran-like claws and the case for Tactopoda. Nature, 514(7522), 363-366.

 

 

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Alejandro Izquierdo

Suelo leer de todo y cuando los estudios lo permiten salgo a la montaña en busca de especies. Me han dado la oportunidad de dar una pincelada “naturalista” al blog. ¡Espero no defraudar!

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