Entendiendo las alergias: ¿La epidemia del siglo XXI?

Hace poco leí en el periódico que el gobierno aprobó una ley que exigía a vendedores de alimentos y a restauradores informar de posibles alérgenos introducidos en sus comidas. Al ver esto pensé que mucha gente podría haber evitado una mala pasada si los productos hubieran estado bien etiquetados. De hecho a pesar de que hoy en día haya más alergias que hace unos años no se sabe lo que realmente es la alergia ni cómo se produce ni por qué. El desconocimiento de la sociedad en este tema hace que tomemos medidas poco preventivas contra esta enfermedad que cada día sufren más personas. Por eso en este artículo he intentado resolver todas estas dudas:

¿Qué es la alergia?

La alergia es una respuesta exagerada del sistema inmunitario, que detecta determinadas sustancias inofensivas que normalmente son toleradas por la gran mayoría de las personas. Esta se manifiesta con algunas alteraciones en el organismo. Las enfermedades alérgicas típicas son la rinitis, la anafilaxia, las erupciones cutáneas, los eccemas, el asma, y los trastornos gastrointestinales. Decimos que cuando el sistema inmune detecta estas partículas inocuas se vuelve hipersensible o produce una respuesta de hipersensibilidad. Estas sustancias inofensivas también llamadas alérgenos pueden ser los pólenes de algunas plantas, los ácaros del polvo doméstico, algún medicamento, el pelo de animales (epitelios) e incluso alimentos. Existen tantos tipos diferentes de alergia como de alérgenos hay en la naturaleza.

¿A qué se debe?

La alergia tiene muchas causas. Como todas las características en nuestro organismo existen factores genéticos que predisponen y factores ambientales desencadenantes. Los antecedentes familiares son importantes, pero en sí no se hereda la alergia a una sustancia, sino la tendencia a ser alérgico a una sustancia. Es importante destacar que no se nace alérgico, se tiene una predisposición genética a ser alérgico dependiendo de los factores ambientales. La persona se hace alérgica a determinadas sustancias sólo si ha habido antes un primer contacto con ellas.

Se ha visto que cada vez más personas de los países desarrollados, en especial niños, presentan enfermedades alérgicas, y que la incidencia de estas ha aumentado gravemente en los últimos años. En España, sin ir más lejos, afecta a un 20% de la población general y su incidencia va en aumento. Las causas pueden ser muy variadas, des del estilo de vida de nuestra sociedad (tabaquismo, sedentarismo, obesidad, cambios en la alimentación…) pasando por la contaminación ambiental y el efecto invernadero. También se piensa que el hecho de que vivamos en ambientes más limpios, entendiendo ambiente limpio como aquel en el que hay más higiene, más personas vacunadas de numerosas enfermedades, un incremento de la utilización de antibióticos y menos personas afectadas de enfermedades infecciosas, podrían hacer que nuestro sistema inmune se equivoque de enemigos, por la falta de parásitos y bacterias, y que por lo tanto ataque a sustancias inofensivas.

La herencia, las condiciones ambientales, y el número y tipo de exposiciones pueden ser elementos que te hagan propenso a las alergias.

La herencia, las condiciones ambientales, y el número y tipo de exposiciones pueden ser elementos que te hagan propenso a las alergias.

¿Quiénes producen la respuesta de hipersensibilidad en el sistema inmune?

Existen diferentes mediadores, aquí solo veremos los transcendentales para entenderlo.

Los anticuerpos

Las sustancias del sistema inmunitario, que permiten detectar un alérgeno con gran especificidad son los anticuerpos o también llamadas inmunoglobulinas (Ig).  Existen 5 clases de anticuerpos: IgA, IgG, IgD, IgM y IgE. Las IgE son las que intervienen en los procesos de alergia y por lo tanto son las responsables de que detectemos antígenos de sustancias inocuas como puede ser el polen. Esta clase de inmunoglobulina se encuentra en sangre en baja cantidad, pero aumenta su concentración en el suero cuando se desarrollan enfermedades alérgicas. Un rasgo característico es que tienen la capacidad de unirse y activar a ciertas células del sistema inmunitario que contienen en su interior productos tóxicos que pueden acabar con los parásitos.

Los linfocitos

Los linfocitos son células del sistema inmunitario que forman parte de los leucocitos o también llamados glóbulos blancos. Su función es la de detectar y combatir a los antígenos

Los mastocitos, los basófilos y los eosinófilos.

Todas estas células pertenecen a distintas clases de leucocitos. Los mastocitos son células que pueden fijar moléculas de IgE en el exterior de su membrana celular, pero que no están circulantes si no que se encuentran por todo el cuerpo distribuidos en el aparato respiratorio, la piel y el aparato digestivo. Poseen numerosos gránulos en su interior lleno de sustancias que pueden producir inflamación, como la histamina. Los basófilos también presentan receptores de IgE y de forma similar también poseen gránulos con sustancias tóxicas, pero a diferencia de los mastocitos estos circulan por la sangre. Los eosinófilos circulan por sangre y su presencia aumenta en enfermedades alérgicas, también presentan sustancias tóxicas que sirven para frenar el ataque de parásitos.

En el proceso alérgico podemos diferenciar dos etapas muy separadas en el tiempo. En estas intervienen todos estos personajes que hemos introducido.

La sensibilización

Las reacciones alérgicas empiezan cuando un alérgeno entra dentro de nuestro cuerpo por primera, por ejemplo el polen, este será captado por las células presentadoras de antígenos que procesan el alérgeno y exponen el antígeno a los linfocitos T. Estos reconocen el antígeno, se activan y estimulan a los linfocitos B para activarse y que produzcan y los anticuerpos IgE contra el antígeno del polen. Estas IgE, segregadas por los linfocitos activados, se unirán a la superficie de los mastocitos y los basófilos. Hasta aquí, en todo este proceso el paciente no presenta ningún síntoma de enfermedad alérgica. Este proceso se llama sensibilización.

Exposiciones posteriores

En exposiciones posteriores a la sensibilización, el polen vuelve a entrar en el organismo y puede ser captado por las IgE específicas contra polen, que se asociaron a la membrana de los mastocitos y los basófilos. Al unirse al anticuerpo específico, desencadenan un seguido de reacciones que hacen que tanto mastocitos como basófilos liberen sus gránulos llenos de histamina y sustancias inflamatorias por los tejidos y los capilares. Esto pasa minutos después de inhalar el polen del que se sensibilizó. En estos minutos la persona sentirá síntomas típicos como picor de nariz y ojos, estornudos, lagrimeo, obstrucción nasal, tos, y dificultad al respirar, que son síntomas debidos a la histamina y muchas otras sustancias liberadas. Unas horas más tarde después de la inflamación los eosinófilos liberaran el contenido de sus gránulos en las zonas afectadas y se produce una inflamación aún más crónica.

¿Cómo tratamos y diagnosticamos las alergias?

Una vez que sabemos cómo se producen las alergias, ahora debemos tratarlas para intentar reducir sus efectos. En primer lugar cabe decir que existen tratamientos que dependen del tipo de alergia como por ejemplo la utilización de vacunas alergénicas para el tratamiento de determinados tipos de rinitis y asma alérgica en pacientes con hipersensibilidad a los ácaros, los pólenes, epitelios y hongos. Los tratamientos ideales para aliviar los síntomas de cualquier tipo de alergia son:

El tratamiento depende del síntoma alérgico y de lo grave que puede ser. Ante todo debemos evitar el alérgeno si es posible. Los Medicamentos como los antihistamínicos o los corticoides por lo general se prescriben para aliviar los síntomas de la alergia. La inmunoterapia, o "vacunas de alergia", se recomiendan si no se puede evitar el alérgeno. Se El tratamiento depende del síntoma alérgico y de lo grave que puede ser. Ante todo debemos evitar el alérgeno si es posible. Los Medicamentos como los antihistamínicos o los corticoides por lo general se prescriben para aliviar los síntomas de la alergia. La inmunoterapia, o "vacunas de alergia", se recomiendan si no se puede evitar el alérgeno. Se tienen que administrar inyecciones periódicas del alérgeno en dosis crecientes para que puedan "desensibilizar" el organismo del alérgeno.

El tratamiento depende del síntoma alérgico y de lo grave que puede ser.

  • Los antihistamínicos: Estos fármacos actúan como antagonistas competitivos de la histamina, se unen a los receptores H1 de la histamina impidiendo la unión de esta a sus receptores. Si la histamina no se une a sus receptores en las células endoteliales no se dará la vasoconstricción, la hipertensión ni  el estrechamiento de los conductos respiratorios que se producen en los síntomas alérgicos.
  • Los corticoides: son otros fármacos de acción anti-inflamatoria que reducirán la hinchazón y los picores producidos.
  • Los cromoglicatos: evitan que la histamina se libere en el cuerpo, por lo tanto no se desencadenarán los síntomas de la reacción alérgica. Sin embargo a diferencia de las otras sustancias, esta  solo funciona de forma preventiva y no cuando los síntomas aparecen. Se debe ingerir con regularidad, sabiendo que vamos a estar expuestos a alérgenos. El problema es que muchas veces no sabemos si lo vamos a estar.

Los medicamentos como los antihistamínicos o los corticoides por lo general se prescriben para aliviar los síntomas de la alergia. La inmunoterapia, o “vacunas de alergia”, se recomiendan si no se puede evitar el alérgeno. En este tratamiento se tienen que administrar inyecciones periódicas del alérgeno en dosis crecientes para que el organismo se pueda “desensibilizar” del alérgeno.

Sin duda el tratamiento más eficaz consiste en la prevención. En la medida de lo posible intentar no estar expuesto a los alérgenos es la mejor forma de evitar los síntomas. En el caso de la alergia alimenticia el primer paso es evitar y retirar de la dieta esta sustancia, que puede llegar a ser des de frutas, frutos secos, pescados, mariscos e incluso leche o huevo.

 

Por último la forma que tenemos de saber si somos alérgicos a una sustancia es a partir de unas pruebas de alergia. Existen muchos tipos de pruebas específicas para cada tipo de alergia, pero en general la más utilizada por su sensibilidad y especificidad es el Prick test o test cutáneo. Consiste en aplicar diferentes gotas con extractos alergénicos en la cara anterior del brazo e introducirlos en el cuerpo mediante una punción. Al cabo de unos 15 minutos si encontramos ronchas en las zonas donde hemos hecho la punción, determinaremos con que extracto o extractos el paciente ha presentado una reacción alérgica.

Alergia 72Recuerda que una buena detección a lo que somos alérgicos nos puede ahorrar muchos sustos y prevenirnos de cualquier incidencia alérgica.

 

Más información en:

Bibliografia especializada:

  • Libro de las Enfermedades alérgicas de la Fundación BBVA

Material descargable:

 

 

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