¿La homeopatía se está diluyendo?

Estas dos últimas semanas se puede decir que han sido unas muy buenas semanas para el avance del pensamiento crítico y racional. La noticia publicada en El País La Universidad de Barcelona fulmina su máster de homeopatía, la cancelación de los cursos sobre homeopatía por el Colegio de Médicos de Barcelona y las declaraciones del presidente de la Organización Médica Colegial (OMC), Juan José Rodríguez Sendín, que considera la homeopatía como un proceso “ilusorio y engañoso”, que no tiene “ningún tipo de evidencia científica” de que funcione y que pertenece “al mundo de las creencias” han hecho de esta semana una semana amena y entretenida. Ha creado casi un ambiente de festividad en los círculos de escepticismo y de divulgación.

El revuelo causado por la clausura del Máster de Homeopatía de la Universitat de Barcelona la semana pasada ha provocado que hasta Edzard Ernst publicara en su blog una entrada sobre ello. La noticia se hizo eco en los principales periódicos del país, generando un debate intenso en las redes sociales, radio y televisión. Ha sido tal el escándalo que la propia empresa Boiron, la mayor multinacional especializada en comercializar azúcar en unos curiosos botes de plástico, ha tenido que dar una rueda de prensa en Madrid y, al parecer, no le salió muy bien la jugada. Las declaraciones de Valérie Lorentz-Poinsot, representante de Boiron, fueron un tanto curiosas y en twitter se gestaron bromas sobre estas: “Mucha gente critica la Nutella mientras que a los niños les gusta” declaró refiriéndose a la homeopatía.

Luis Alfonso Gámez, autor del blog Magonia, lanzó el hashtag #PreguntaaBoiron donde los usuarios preguntaban a la compañía sobre la homeopatía con un tono un tanto irónico durante la rueda de prensa y se pudieron leer algunos comentarios la mar de ingeniosos.

Entre otros.

En SharpMinds ya analizamos la homeopatía tiempo atrás y las evidencias que hay disponible. No obstante, es hora de poner en práctica lo aprendido en esta sección y señalar los principales errores que se están cometiendo en los medios, porque es una muy buena oportunidad de comprobar en primera persona los errores básicos que se cometen en argumentación. También me gustaría añadir que no mencionaré a los autores de los errores porque no sacaríamos nada sobre ello, es algo innecesario desde mi punto de vista. Puestas las bases, pongámonos manos a la obra y recordemos algunos sesgos y falacias.

La homeopatía la usan millones de personas.

También conocido como argumento ad populum. Consiste en dar credibilidad o afirmar que funciona algo, en este caso una pseudociencia, en función del número de personas que la usan. Es algo que se ha repetido muchas veces en los medios y que siempre que se pueda hay que señalar porque esta falacia en concreto entra muy bien a alguien que tenga la guardia baja. Del mismo modo se puede concluir que Dios existe porque hay mucha gente que cree en él y que “por algo será”. Y, al revés, se puede concluir que Dios no existe porque hay muchos ateos que no creen en él. Dios existirá o no, independientemente del número de personas que lo afirmen o lo nieguen. Como bien decía el refranero: “Cientos de miles de moscas no pueden estar equivocadas: coma mierda”.

Que mucha gente crea en la homeopatía no hace que la evidencia sea más o menos clara.

Muchos médicos la ejercen. 

Según Valérie Lorentz-Poinsot, cerca de 10.000 médicos ejercen la homeopatía en España. Aquí tenemos una mezcla de argumentos falaces: uno es un ad populum, que acabamos de verlo. Aquí se asoma haciendo ver que hay muchos médicos que recetan productos homeopáticos y que, por lo tanto, debe funcionar. Luego también podemos ver que esta afirmación deja una sensación de autoridad. Nos está diciendo “¡Eh, que son médicos, no pueden estar equivocados!” y que esto es una evidencia frente la homeopatía. Esta falacia es conocida como argumento ad verecundiam y consiste en dar a entender que ser una autoridad en la materia (en este caso ser médicos) es una prueba más de que la homeopatía necesariamente debe ser cierta. “¡Cómo es posible que no funcione si son los propios médicos quienes la recetan!”

Las autoridades en la materia también meten la pata.

Luc Montagnier y los premios nobel.

Luc Montagnier fue uno de los descubridores del VIH. Esto le valió el premio nobel en el año 2008. ¿Y por qué deberíamos hablar de él? Porque es usado como ejemplo de autoridad en el campo de la homeopatía. Montagnier afirma que el DNA emite ondas electromagnéticas que quedan presentes en soluciones acuosas aunque las diluyamos por encima del límite de Avogadro. El estudio en concreto está publicado en Electromagnetic Biology and Medicine en 2015. De este modo el agua, según el equipo de Montagnier, puede actuar como la sustancia que tenía disuelta y así explicar el mecanismo por el cual la homeopatía funciona.

Así pues, la idea es básicamente tener DNA en solución. Diluirlo hasta que no quede nada. Recibir las ondas electromagnéticas que han quedado grabadas en la disolución, transmitirlas y reproducirlas en otra solución de agua con enzimas replicadoras de DNA para que sinteticen la copia original. Este estudio no ha sido replicado, por lo que no podemos decir que da soporte a un mecanismo explicativo de la homeopatía.

Además, el hecho de que sea premio nobel no aporta nada al debate. Por ejemplo, podríamos decir que Jean-Marie Lehn, premio nobel en química en 1987 por el desarrollo y utilización de moléculas de interacción de alta selectividad, afirma rotundamente que la homeopatía es «basura». De aquí podemos comprobar que una autoridad no es referente de evidencia porque necesariamente uno de los dos premios nobel está equivocado. Así pues, los premios nobel también se equivocan.

Preguntar a las persona si les ha funcionado.

Es muy común que cuando se hace un reportaje sobre homeopatía los periodistas salgan a la calle a preguntar al ciudadano sobre el tema en concreto. Lo entiendo, es algo que queda bonito y nos permite conocer la opinión de la gente, pero nada más. De ahí a afirmar que funciona porque a las personas, según ellas, les ha funcionado, hay un gran paso plagado de errores y de sesgos.

En primer lugar, la falsa causa. Yo mismo tuve fiebre la semana pasada y al siguiente día me curé. No me tomé nada, ni siquiera un paracetamol. Fue una cura natural en toda regla. Pero, ¿y si llego a tomar homeopatía? Una persona que no conozca los errores básicos que se cometen cuando queremos saber si algo funciona o no probablemente habría establecido una relación directa: Ayer estaba malo. Tomé homeopatía. Hoy estoy curado. Y lo entiendo. Es una relación atractiva y lógica en esa dirección pero no es suficiente. ¿Cómo puede uno estar seguro de que ha sido curado por el producto que ha tomado y no por una cura natural? No puede. Sencillamente no se puede saber. Y si en lugar de un producto homeopático utilizara paracetamol, tampoco podría saberlo. Sigue siendo un razonamiento erróneo debido a la gran cantidad de factores que pueden influir. El paracetamol no sabemos que funciona porque a mí me baja la fiebre. No. Sabemos que funciona por los ensayos que hay detrás. Sin ellos, el paracetamol no es nadie. Lo mismo ocurre con la homeopatía.

Por eso, la única manera de saber si funciona un medicamento o no, es realizando un estudio controlado. Ahí podemos ver si es casualidad o no con una confianza elevada.

Que nos hayamos curado no implica que lo ocurrido a priori haya sido necesariamente la causa de la curación. La semana pasada podría haberme tomado paracetamol, homeopatía, haber rezado o bailar la danza de la curación, que al día siguiente me hubiera curado igual y yo hubiese establecido una falsa línea de causalidad fruto de la casualidad.

El falso dilema.

También he oído que se habla de “¿Qué ocurrirá con la gente que habitualmente utiliza estos productos? Pues que acaben en manos de gente que no esté formada.” Es un debate secundario que depende básicamente de otro: “¿Funciona la homeopatía?”. Digo que está supeditado a este otro debido a que una persona compra homeopatía porque cree que funciona. Si supiera que no funciona, no la compraría. Así pues, el debate principal que interesa al ciudadano es si funciona o no funciona, porque si no funciona no la comprará y no encontraremos la primera situación de “qué ocurrirá con la gente que habitualmente los compra”. Por eso me gustaría señalar que ese no es el debate principal. Lo principal es si funciona o no y es lo que le interesa a cualquier persona que la use. En el caso de que funcionara sí que tendría sentido cuestionarse a dónde irán a parar aquellas personas. Mientras no funcione, no.

Si las personas saben que no funciona no comprarán homeopatía. Por lo tanto, el debate de interés para el ciudadano no reside en dónde podrán acceder a ella, si no en si funciona o no.

¡La homeopatía existe desde hace 200 años!

Conocido como argumento ad antiquitatem consiste en afirmar que algo debe ser cierto porque proviene de lo antiguo. Es un argumento que es muy recurrente hoy en día. Por ejemplo, a la catástrofe mundial predicha por los mayas en 2012 (cosa que pongo en duda que los mayas hubiesen dicho eso, y que probablemente haya sido solo un rumor inventado y propagado) se le daba credibilidad porque provenía de un saber ancestral. No, querido lector. Que sea antiguo o nuevo no lo hace mejor o peor per se. Por la misma razón deberíamos considerar el argumento de la Tierra plana porque es más antiguo que la homeopatía. O la teoría de los cuatro humores.

Que sea antiguo o no no es un argumento correcto para discutir la eficacia de algo o su credibilidad.

Cinco de los seis metaestudios publicados son favorables a la homeopatía .

He escuchado que cinco de los seis metaanálisis publicados son favorables a la homeopatía en mayor o menor medida. No entraré a discutir dichos estudios en esta entrada por dos motivos: El primero es que es un tema extenso, largo y que hay que cogerlo con ganas para no aburrirse. Y el segundo es que ya los analicé anteriormente en El metaanálisis sobre homeopatía de The Lancet (1997) y en ¿Y el resto de los metaanálisis sobre homeopatía?. Recomiendo al lector que les eche un vistazo.

Los metaanálisis no son favorables a la homeopatía. Seamos claros.

La jerarquía de evidencia.

También he escuchado en algunos medios a defensores de la homeopatía esgrimir el argumento de que la estadística está por debajo de las evidencias clínicas y que los testimonios de los pacientes son relevantes para concluir que es eficaz.  Falso. De hecho, una revisión sistemática como los metaanálisis es la mayor evidencia que se puede tener. Como podemos ver en la siguiente figura extraída del departamento de ciencias clínicas de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, las series de casos están muy abajo, incluyendo la investigación en animales. En cambio, los metaanálisis están en la cima y son los que nos proporcionan mayor certeza de la eficacia de los medicamentos.

Por ese motivo, y porque los metaanálisis son estadística en su más amplia expresión, argumentar que la estadística no sirve para determinar la eficacia de los productos homeopáticos es meter la gamba.

Un mecanismo desconocido, la relatividad del error y el solipsismo.

También se ha criticado mucho que no se conozca el mecanismo de la homeopatía. Y esto, si me perdonas la expresión, merece una colleja a las dos partes, tanto a los críticos como a los defensores. A los críticos por un lado por utilizar algunas veces un argumento ad ignorantiam. Si bien es cierto que no se conoce el mecanismo, este hecho no la invalida. Que no sepamos algo no significa que sea cierto o falso, que quede claro. Son dos premisas totalmente diferentes: el desconocimiento y la veracidad. Por otra parte, la otra colleja va hacia los homeópatas que utilizan el señalar el argumento ad ignorantiam como contragolpe: Una cosa es que no se conozca el mecanismo y otra cosa es que sea un mecanismo imposible. Se ponía como ejemplo en los medios el desconocimiento del mecanismo de acción del paracetamol y sí, llevan toda la razón. Pero no podemos comparar el mecanismo de acción posible, pero desconocido, del paracetamol (de hecho se están sugiriendo posibles mecanismos) con un mecanismo de acción imposible con la evidencia actual que tenemos sobre la química y la física. Las teorías científicas deben ser coherentes entre sí y dudo que en este caso sea la química y la física las que estén equivocadas.

Luego, he escuchado como argumentaban que durante siglos se ha pensado que la Tierra era plana y que con el paso del tiempo se encontró evidencia de que la Tierra es redonda. Extrapolando, decían básicamente que ahora quizá no se puede demostrar la existencia del mecanismo de acción de la homeopatía pero que en un futuro sí. Esto conduce a dos temas interesantes: Uno es la relatividad del error y el otro es el solipsismo. Dejaré que el gran Asimov os lo explique el primero él mismo.

Por otro lado tenemos el solipsismo. Esta corriente de pensamiento sostiene que solo podemos estar seguro de la existencia de nuestra propia mente, del resto no. Y en parte tienen razón, pero si nos ponemos esos pantalones, tampoco podemos afirmar que no existe Papá Noel, los Reyes Magos o la tetera de Russell porque nunca estaremos seguros completamente. Quién sabe si en un futuro se descubre que esas tradiciones provenían realmente no de un mito sino de algo real. Obviamente no podemos cambiarnos los pantalones solo para lo que nos interesa. Hay que ser prácticos y no podemos ir por el mundo con la sensación de que en cualquier momento la gravedad se va a invertir porque no se puede saber con certeza que seguirá siempre igual. Claro que no podemos estar seguros, pero si oigo trotes y relinchos, no pienso en unicornios. Pienso en caballos.

Sesgo estadístico: La muerte por medicamentos es la tercera causa de muerte.

Otro dato que se ha repetido hasta la saciedad es que los medicamentos son la segunda causa de muerte en Estados Unidos. He intentado buscar fuentes sobre este dato pero no he encontrado sitios fiables. Rogaría que aquel que tenga datos oficiales a los que se puedan acceder me los facilitara.

Según he entendido, y aún dando por cierto el dato de que los medicamentos son la segunda causa de muerte en EEUU,  la homeopatía podría bajar el número de muertes. Bien, en primer lugar, nos estamos olvidando de algo y es que el número de personas que salvan los medicamentos a día de hoy es brutal y ni si quiera me imagino qué cifra debe alcanzar. Yo mismo estaría bajo tierra si no llega a ser por los medicamentos. Hubiera muerto al menos cuatro veces con total probabilidad. Argumentar que los medicamentos matan sin tener en cuenta la cantidad de vidas que ha salvado es, literalmente, estúpido. La cantidad de muertes por homeopatía seguro que es baja (como por ejemplo que hayan dejado el tratamiento convencional), pero la cantidad de personas que ha salvado os la puedo decir yo mismo: 0.

Y, para terminar, no hay placebo en niños y animales.

El efecto placebo no surge solamente del engaño al sujeto. Recordemos que el efecto placebo se produce por una situación en la que el sujeto se encuentre en una sensación de bienestar. Esto puede liberar endorfinas y actuar como analgésico. Estas pueden liberarse no solo cuando crees que estás tomando un medicamento, también pueden liberarse cuando acaricias a un bebé o un perro y por ello, el efecto placebo, sí puede darse en animales o en bebés pese a que no son conscientes del engaño. Además, los fallos metodológicos o tamaños muestrales bajos son comunes en los estudios en animales.

El efecto placebo sí puede darse en bebés y animales. Recordemos que el efecto placebo no es únicamente engañar en la toma del medicamento.

Estos son los principales fallos que se han cometido estos días en varios platós de TV, radios y prensa en general y que se han repetido hasta la saciedad pese a que en algunos debates se han señalado. Errores que son bastante graves y que pueden colarse fácilmente si no estamos alerta.

No obstante, como mencionaba al principio, ha sido una muy buena semana. Los ánimos están por encima de la media y las ganas de divulgar y unirse para frenar la pseudociencia han aumentado. Y eso es siempre positivo. Pero no podemos quedarnos quietos. No se ha ganado nada. Nadie ha ganado nada con estas noticias porque no han llegado de frente al público objetivo. No sirve de nada que leamos estas noticias los que ya sabemos y entendemos el pensamiento científico.

Debemos continuar trabajando y divulgando. Pasemos a potenciar otros terrenos. Demos más charlas en los colegios para instruir a las generaciones venideras en el pensamiento crítico. Seamos más activos en las asociaciones de pensamiento escéptico. Pisemos más fuerte en otros suelos.  Colaboremos en esto y difundamos lo que podamos. Intentemos llegar más lejos.

Referencias

-Montagnier, L., Del Giudice, E., Aissa, J. et ál. Electromagnetic Biology and Medicine (2015), V.34(2), p. 106–112
-Swierkosz TA., Jordan L., McBride M., McGough K., et ál. Med Sci Monit (2002) 8 (12), p. 496-503
-The placebo effect in animals. Franklin D. McMillan.
-Jos Kleijnen, Paul Knipschild, Gerben ter Riet. British Medical Journal (1991), V.302, p. 316-323
-Linde, K; Clausius, N; Ramirez, G; et ál. The Lancet (1997) Volume 350, No. 9081, p834–843
-Klaus Linde, Michael Scholz et ál. Journal of Clinical Epidemiology (1999), V.52, No. 7, p. 631-636
-Cucherat M., Haugh M.C., Gooch M y Boissel J.P. European Journal of Clinical Pharmacology (2000), V.56 p.27-33
-Shang, A.J. et ál. The Lancet (2005), V.366, p.726-732
-Karl und Veronica Carstens-Stiftung, Essen, Germany. Journal of Clinical Epidemiology (2008), V.18, p. 1197-1204

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Adrián Gómez

Estudiante de química en la Universidad de Barcelona. No sabe por qué pero le atrae todo lo que implique sesgos y pseudociencia. Curiosamente escéptico y escépticamente curioso. Enamorado de Tim Minchin.

Sobre Adrián Gómez

Estudiante de química en la Universidad de Barcelona. No sabe por qué pero le atrae todo lo que implique sesgos y pseudociencia. Curiosamente escéptico y escépticamente curioso. Enamorado de Tim Minchin.
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