La OMS cataloga las carnes procesadas y rojas en la lista de cancerígenos

Este podría ser una de las palabras clave que, después del informe lanzado por la OMS (Organización Mundial de la Salud), suben en el ranking de Google por su alta tasa de búsquedas. Pero ¿qué quiere decir que la carne roja esté en el grupo 2A? ¿Qué quiere decir que la carne procesada esté en el grupo 1? De estas cuestiones vengo a hablaros aquí, en Sharpminds.

Los grupos

Los grupos que determina la IARC (Agencia Internacional para la Investigación en Cáncer, en inglés) para los agentes carcinógenos se construyen en relación a la evidencia científica sobre lo carcinógenos que son esos alimentos. Esto viene a decir que no evalúan el riesgo de los alimentos, si no sólo la evidencia de ello. Así, los alimentos del Grupo 1 tienen un gran número de estudios detrás que demuestran que son cancerígenos. Los alimentos de los grupos inferiores van siendo menos potentes en cuanto a estudios, así hasta llegar a los que no se han testado que, obviamente, no están en la lista.

  • Grupo 1. cancerígeno para humanos.
  • Grupo 2A. probablemente cancerígeno para humanos.
  • Grupo 2B. posiblemente cancerígeno para humanos.
  • Grupo 3. no clasificable como cancerígeno para humanos.
  • Grupo 4. probablemente no cancerígeno para humanos.

El riesgo asociado

El riesgo de producir cáncer que tienen las carnes procesadas y las carnes rojas proviene de los tratamientos a los que son sometidos.

El cocinar las carnes rojas ya aumenta su carcinogénesis, puesto que el calor y otros procesos relacionados con la cocina pueden modificar compuestos presentes, transformándolos en derivados cancerígenos. Estos compuestos suelen ser nitrogenados, como las archiconocidas nitrosaminas.

Las carnes procesadas pasan por otros procesos antes de llegar a la sartén de casa, sobretodo fermentaciones, salados, ahumado, etc. Estos añaden, o transforman las existentes, distintos componentes y moléculas a la carne que pueden acabar produciéndonos cáncer. Por ejemplo, los compuestos presentes en ahumados son HAP (Hidrocarburos aromáticos policíclicos), compuestos que también se encuentran en el carbón, el petróleo, etc. y que son cancerígenos.

Dosis

Obviamente el riesgo depende de la dosis, porque todos sabemos que no son lo mismo 2 que 4, así que la cosa va de dosis, aunque en este caso lo llamaremos ingesta. La OMS ha encontrado que, según varios estudios, la ingesta de 100g diarios de carne roja puede llegar a aumentar en un 17% la probabilidad de tener cáncer, mientras que serían 50g para las carnes procesadas.

Entonces… ¿buena o mala?

Pues depende de la dosis, lo que ya han lanzado muchos expertos a las redes sociales ha sido: término medio. Ni mucho ni poco, ni exceso ni defecto, ni pasarse ni quedarse corto. El problema reside en países donde la ingesta de carne roja o procesada diaria es muy elevada, cómo por ejemplo España.

¿Qué semana no comemos varias hamburguesas, una pizza, varias salchichas, chuletas, etc.?  Pues señoras y señores, vayan ajustando su consumo de carne, porque ya saben… inflarse a carnes rojas o procesadas (sí, adiós a los embutidos) puede ponernos las cosas feas el día de mañana.

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Estudiante de Biotecnología en la UB. Amante de muchas cosas, entre ellas los videojuegos, los juegos de mesa y, cómo no, la ciencia. Empezó en un blog propio, pero lo dejó abandonado y ahora vuelve a la carga intentando abrirse un hueco en la divulgación científica.

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Sobre Héctor Martínez

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