Las malas prácticas están ahí, no lo olvidemos

Normalmente los científicos somos gente honesta. Intentamos hacer nuestro trabajo lo mejor que podemos, sin chanchullos, sin trapicheos… Quiero creer que la mayoría de científicos se comporta de esta manera. Un estudio publicado en Psychological Science en 2012 de la mano de Leslie K. John, George Loewenstein y Drazen Prelec, arroja luz a las prácticas de psicólogos. Luz, que no buenas noticias.

El estudio

En el estudio indican que seguramente los resultados infrarrepresentan la realidad, puesto que se trata de una conducta no ética y estigmatizada. No obstante, mediante incentivos, han intentado que los participantes fuesen honestos.

Estos incentivos eran donativos a asociaciones caritativas, a la elección del encuestado. Había dos grupos de encuestados, unos a los que se comunicaba que se calcularía su honestidad mediante un algoritmo publicado en Science (grupo BTS, por el nombre del algoritmo) y otro al que no se comunicaba. Según su grado de honestidad el volumen de la donación era mayor o menor. Con esto esperaban introducir la creencia (correcta) de que la deshonestidad reduciría las donaciones.

La encuesta era anónima y consistía en reconocer si habían participado en alguna de las 10 QPR (selfadmission-rate) y si creían que esa postura fue defendible. Además de una estimación sobre qué porcentaje de psicólogos habían participado en las diferentes QPR (prevalence estimation) y quiénes de ellos lo admitirían (admission estimate).

Las 10 QPR eran:

  1. En una publicación científica, no informar de todas las medidas dependientes del estudio
  2. Decidir si recoger más datos después de ver que los resultados eran significativos
  3. En una publicación científica, no informar de todas las condiciones del estudio
  4. Parar de recoger datos antes de lo planeado porque ya se haya encontrado el resultado que se buscaba
  5. En una publicación científica, redondear un p-valor (decir un p-valor de 0.054 es menor que 0.05)1
  6. En una publicación científica, informar únicamente de los estudios que han “funcionado”
  7. Decidir si excluir datos después de analizar el impacto que esto tendría en los resultados
  8. En una publicación científica, presentar un hallazgo inesperado como algo ya predicho desde el principio
  9. En una publicación científica, decir que los resultados no se ven afectados por variables demográficas (como el sexo) sin estar seguro de ello (o sabiendo que sí afecta)
  10. Falsificar datos

Los resultados

La figura 1 representa los resultados obtenidos. En un tono oscuro el ratio de admisión propio, en blanco la estimación sobre la participación de los demás psicólogos en QPRs y en grisáceo la relación entre la admisión propia y la participación de lo demás (admission rate/admission estimate).

Figura 1.

Los autores comentan en el apartado de discusión que un sorpresivo alto porcentaje de psicólogos admiten haber realizado prácticas cuestionables. Además el sistema BTS funcionó bien, haciendo que más personas reconociesen haber llevado a cabo malas prácticas, y funcionó todavía mejor para prácticas que los encuestados consideraron poco defendibles. Como también comentan, pero nosotros podemos ver por nosotros mismos, el sistema BTS parece un buen sistema para obtener información sobre temas sensibles.

En el apartado de discusión también hablan de justificaciones que dieron algunos encuestados para realizar tales actividades. Comentan que algunas de las justificaciones eran muy válidas, pero que algunas otras eran polémicas. No obstante, remarcan que el sentimiento general sobre las QPR es que no son defendibles.

Acabo el artículo con una frase que me ha llamado mucho la atención de la introducción del artículo, pero no sin antes plantearos preguntas.

¿Esperabais que entre la comunidad científica se diesen tantos casos de malas prácticas? La falsificación es la menos realizada, puesto que es la peor considerada y la más perseguida. ¿Qué soluciones propondríais? ¿Creéis que estas malas prácticas se realizan también en otras áreas?

La frase dice así:

“Las QPR (Questionable Research Practices) son los esteroides de la competición científica, aumentando artificialmente el rendimiento y produciendo un tipo de carrera armamentística en la cual los investigadores que juegan estrictamente según las reglas están en desventaja.” (La traducción es propia)

Muchas gracias por leerme y un saludo, Sharpminderos.

Measuring the Prevalence of Questionable Research Practices With Incentives for Truth Telling – Psychological Science 23(5) 524–532. Leslie K. John, George Loewenstein, and Drazen Prelec

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Estudiante de Biotecnología en la UB. Amante de muchas cosas, entre ellas los videojuegos, los juegos de mesa y, cómo no, la ciencia. Empezó en un blog propio, pero lo dejó abandonado y ahora vuelve a la carga intentando abrirse un hueco en la divulgación científica.

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Sobre Héctor Martínez

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