¿Por qué conservar? (I) ¿Es la vida nuestro planeta?

Pesca con arrastre, macrorestaurantes en parques naturales, hoteles de lujo a 3 m de la costa… estas “lucrosas” actividades, que han llegado a rozar lo común en este país, a menudo se encuentran con la oposición de ciertos grupos quienes intentan proteger los espacios naturales.  Entre ellos, como no, suele haber biólogos. La pregunta es: ¿por qué somos tan pesados? Los biólogos no intentamos proteger la naturaleza por el mero hecho de protegerla, sino por una serie de razones fundamentadas que explicamos a continuación.

Naturaleza y desarrollo

wheat varieties

Variedades de trigo, existen plantas que no hubiesen aparecido sin nuestra presión selectiva. Los seres humanos han sido y son parte de la historia de la Tierra. (http://www.abc.net.au/radionational/programs/rnfirstbite/wheat-varieties/4828034)

Antes de empezar debo dejar claro que cuando se habla de proteger, no nos referimos a cerrar los bosques con cerrojo (aunque a veces es posible que esa sea la solución) o evitar cualquier modificación en la naturaleza, básicamente por dos razones. La primera es práctica: hay sociedades e industrias que dependen de recursos naturales y es un hecho que no podemos negar. La segunda es (la que seguramente causará un shock a mucha gente), que de hecho, la actividad humana no tiene porqué dañar necesariamente la naturaleza. La convivencia es posible, incluso en sociedades industrializadas, y la historia nos muestra algunos ejemplos.

Por ejemplo, la región Mediterránea es una de las regiones más ricas en biodiversidad del mundo (sorpresa). Más allá de sus condiciones climatológicas y una historia geográfica compleja, parte de esta biodiversidad es parte gracias a… nosotros, sí.

La ganadería (y los fuegos) ayudaron a mantener a raya especies de plantas que, de otro modo hubieran dominado los bosques, dejando lugar a la aparición de más especies. Por mucho que sea ilógico y fuera de la idea “naturista” de que la Tierra siempre está mejor sin actividad humana, no es posible explicar la biodiversidad mediterránea sin estos acontecimientos. Por otro lado, algunas especies que hoy en día consideramos autóctonas (el pino de halepo Pinus halepensis, que hoy cubre gran parte de la zona mediterránea) o múltiples tipos de variedades de cultivo no eran comunes en nuestros lares antes de la llegada del hombre.

Pero si la ciencia puede darnos fundamentos para defender una posición, también nos puede dar argumentos para otra. Las sociedades actuales difieren mucho de las antiguas que poblaron el Mediterráneo, y el estrés al que se está sometiendo al planeta desde hace ya décadas es amenazante. ¿Igualmente, qué argumentos tenemos, entonces, para conservar?

 Calentamiento global y predicción climática

Two Adelie penguins stand atop a block of melting ice on a rocky shoreline at Cape Denison, Commonwealth Bay, in East Antarctica January 1, 2010. Russia and the Ukraine on November 1, 2013 again scuttled plans to create the world's largest ocean sanctuary in Antarctica, pristine waters rich in energy and species such as whales, penguins and vast stocks of fish, an environmentalist group said. The Commission for the Conservation of Antarctic Marine Living Resources wound up a week-long meeting in Hobart, Australia, considering proposals for two "marine protected areas" aimed at conserving the ocean wilderness from fishing, drilling for oil and other industrial interests. Picture taken January 1, 2010. To match story ANTARCTIC-ENVIRONMENT/ REUTERS/Pauline Askin (ANTARCTICA - Tags: ENVIRONMENT POLITICS ANIMALS) - RTX14WAT

Imágen representativa del calentamiento global. ANTARCTIC-ENVIRONMENT/ REUTERS/Pauline Askin

Cómo no. El calentamiento global (también denominado cambio climático) está hasta en nuestra sopa, pero desgraciadamente, a pesar de que el fenómeno se empezó a considerar ya en el siglo XIX, poco se ha hecho para remediarlo y, aún peor, existen personas (con poder político y económico) que siguen negándolo a pesar de todas las evidencias.

“The movements of the air and the waters, the extent of the oceans, the elevation and form of the surface, the effects of human industry and all the accidental changes of the Earth’s surface modify the temperature of each climate”-Fourier, matemático y físico, 1827.

Comparemos ahora con lo que nos podemos encontrar hoy en día en según qué medios.

“The global warming theory is the liberal hoax that the world is becoming dangerously warmer due to the emission of greenhouse gases, such as carbon dioxide, methane, nitrous oxide, and water vapor. Liberals have used the theory of man-made global warming to seek rationing by government of life-saving energy production and consumption.”-Conservatopedia, the “trustworthy” encyclopedia.

En fin, volviendo a nuestro tema, ¿por qué conservar es luchar contra esta amenaza mundial? En primer lugar, la biosfera juega un papel importante en el control climático de la Tierra: la producción de O2, el control del CO2, el ciclo del agua, los ciclos geológicos del carbono, el nitrógeno y el fósforo… la vida tiene su papel en todos… Por poner un ejemplo, nuestro planeta carecía de apenas oxígeno en sus primeros 1000 millones de años, hasta que las cianobacterias desarrollaron la capacidad de utilizar como fuente de energía uno de los elementos más abundantes de la Tierra: el agua, produciendo oxígeno como resultado. Por lo tanto, los elementos que forman parte de nuestra atmósfera y litósfera, de nuestro aire y tierra no sólo son consecuencia de las propiedades del planeta, sino también de la intervención de la vida.

La teoría de Gaia, desarrollada por Lovelock y Margulis hacia finales de los 80, va más allá de introducir la vida en el clima y la meteorología y nos lleva a una idea interesante: el planeta es habitable porque la vida existe en él. La actividad de los organismos, pues, condiciona las características planetarias, haciendo de este planeta algo único y, a su vez, permitiendo la sustentación de la vida en este lugar.

Aunque la hipótesis de Gaia está sujeta a diversas controversias, lo que sí deja claro es la importancia de la vida en nuestro planeta. Proteger la vida es, pues, proteger las condiciones terrestres, y por lo tanto, asegurar nuestra propia existencia. La pregunta que uno se puede hacer, sin embargo, es: ¿hasta qué punto proteger una especie o un lugar cambiaría las condiciones terrestres?

emiliania huxleyi bloom

Las concentraciones de Emiliana huxleyi pueden verse desde el espacio. Concentración de algas cerca la Bretaña francesa. (http://ww2.kqed.org/science/2013/06/13/opening-the-gene-box-of-a-key-ocean-species/)

Pongamos por ejemplo, que desaparece Emiliana huxleyi, de la fotografía. Los blooms (grandes crecimientos repentinos en la población) de esta alga unicelular no solo son importantes para la formación de calcita, sino que incluso la producción de un compuesto, el dimetil sulfuro, afecta a las condiciones ambientales. El dimetil sulfuro reacciona con el oxígeno atmosférico, incrementando el albedo (la capacidad de la atmósfera de reflejar luz solar) y reduciendo la temperatura del planeta. Así mismo, a menor temperatura, menor es el crecimiento del alga, con lo que menos dimetil sulfuro se produce. Si desapareciera E.huxleyi, parte de este incremento del albedo no ocurriría.

Pero claro, E.huxleyi es una gota en un océano, a pesar de la magnitud de sus blooms. Entonces, ¿es realmente importante la desaparición de un solo organismo? ¿De verdad E.huxleyi influencia de manera significativa la temperatura terrestre?

Desconozco la respuesta de estas preguntas y, seguramente, tampoco es algo fácil de estudiar. Pero para intentar hacernos una idea de la importancia que E.huxleyi podría tener, quisiera introducir la idea de la teoría del Caos.

chaos theory

Dinámica del Caos: A pesar de la cantidad de datos y conocimiento de la dinámica del viento, predecirlo no es tan fácil, ya que el resultado cambia según las condiciones iniciales (Hoolbroock, 2003)

Como teoría del Caos entendemos una serie de sucesos simples en los cuáles las condiciones iniciales afectan en grave medida los resultados finales, por lo que se complica la predicción a largo plazo. La meteorología suele tener graves problemas con la teoría del Caos, dando resultados totalmente diferentes a pesar de toda predicción únicamente por ligeros cambios iniciales en la temperatura, humedad… (Con lo que el meteorólogo de turno queda perdonado). Teniendo en cuenta que la biosfera tiene sus efectos tanto en la meteorología como en el clima. La idea de que la teoría del Caos afecte la relación entre los organismos y la vida, no es descabellada.

Si, basándonos en este concepto, un fenómeno a pequeña escala puede afectar otro a gran escala, está claro que se necesita un alto conocimiento de las especies del planeta y cómo funcionan a nivel ecosistémico. ¿Lo tenemos?

Por poner un ejemplo, Pelagibacter ubique, la que se considera actualmente la bacteria más abundante de la Tierra (y posiblemente el organismo más abundante del mundo), no fue descubierto hasta los años 90 y se consiguió aislar por primera vez en 2002. La importancia de las comunidades microbianas en la litosfera, como otro ejemplo, no se empezó a considerar hasta casi entrado el siglo XXI.

Por lo tanto, tenemos que:

-Nuestro clima está cambiando, y nuestra supervivencia depende de ello.

-La biosfera influye en las condiciones climáticas, haciendo nuestro planeta único.

-Pequeños hechos pueden tener resultados que no podemos prever a gran escala.

-Aún falta que conocer sobre las interacciones y protagonistas de la relación biosfera-Tierra.

Podemos entender pues, cómo es de importante proteger nuestra naturaleza como una manera de asegurar que nuestro clima siga como lo conocemos.

En ¿Por qué conservar? (segunda parte) continuaremos intentando entender el afán de proteger, considerando la naturaleza como un valor cultural científico y económico y destacando su importancia en dos ramas fuertes de nuestra economía: la pesca y agricultura.

Bibliografía

Fourier, M. (1827). Les températures du globe terrestre et des espaces planétaires. Mémoires de l’Académie Royale des Sciences de l’Institut de France, 7.

Holbrook, M. B. (2003). Adventures in complexity: An essay on dynamic open complex adaptive systems, butterfly effects, self-organizing order, coevolution, the ecological perspective, fitness landscapes, market spaces, emergent beauty at the edge of chaos, and all that jazz. Academy of Marketing Science Review, 2003, 1.

Rappé, M. S., Connon, S. A., Vergin, K. L., & Giovannoni, S. J. (2002). Cultivation of the ubiquitous SAR11 marine bacterioplankton clade.Nature, 418(6898), 630-633.

Reith, F. (2011). Life in the deep subsurface.Geology, 39(3), 287-288.

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Alejandro Izquierdo

Suelo leer de todo y cuando los estudios lo permiten salgo a la montaña en busca de especies. Me han dado la oportunidad de dar una pincelada “naturalista” al blog. ¡Espero no defraudar!

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