¿Por qué nos quedamos calvos?

Eres adolescente, tienes granos y hueles mal, pero seguramente lo que más temes es observar que tu padre se va quedando calvo. En esa época de la vida ya te encuentras suficientemente perdido como para imaginarte con 40 años y 4 pelos mal contados en la cabeza.

La disminución del crecimiento del pelo empieza a los 20 años, llegando a una prevalencia de aproximadamente el 50% a los 50 años. A partir de la pubertad, los folículos pilosos -vulgarmente llamados pelos- se vuelven sensibles a los andrógenos, siendo este tipo de hormona la que regulará su crecimiento. Paradójicamente, los andrógenos tienen efectos distintos según la zona del cuerpo donde actúen. En los hombres genéticamente predispuestos a la calvicie, los andrógenos siguen favoreciendo el crecimiento del vello en la barba, axilas y pubis; pero inhibe y disminuye el crecimiento del pelo en la parte frontal de la cabeza. ¿A que nunca habéis visto un hombre calvo que se vaya quedando sin barba?

El papel de los andrógenos en la calvicie – o Alopecia Androgénica- está bien definido desde hace años. El anatomista James Hamilton observó que hombres castrados no presentaban calvicie a no ser que se trataran con testosterona, un andrógeno.

Estas hormonas tienen un receptor, molécula a la que se unen para hacer efecto. El gen del receptor de andrógenos se encuentra en el cromosoma X- recordamos que las mujeres tienen XX y los hombres XY.  Los hombres que lo tengan en su único cromosoma X, seguramente acabarán siendo calvos. Mas las mujeres necesitan presentarlo en los dos cromosomas X para que realmente se observe una disminución en el crecimiento del pelo, por eso es menos probable.

Herencia de un gen recesivo - como el del receptor- en un cromosoma X. Fuente: http://www.pgdcem.com/images/recesivo%20cromosoma%20x.jpg

Herencia de un gen recesivo – como el del receptor- en un cromosoma X. Fuente

A pesar de eso, cada vez se está más seguro de que hay genes en cromosomas autosómicos – los cromosomas no sexuales, ni el X ni el Y- que están implicados en este proceso.

El 80% de la predisposición a la calvicie es genética, siendo el 20% restante causas ambientales y de entorno. Está comprobado que las enfermedades causadas por un solo gen tienen una incidencia raramente mayor a 1:1000. Mientras que las enfermedades poligénicas –causadas por más de un gen-  son mucho más comunes, como la AGA (Alopecia Androgénica). Eso se ha visto en un estudio donde vieron que el 98,1% de hombres calvos jóvenes y el 92,3% de los hombres calvos mayores presentan un RFLP –marcador genético- asociado a una variante de un receptor de andrógenos. Es decir, si presentan este marcador significa que tienen ese gen. Mas en el 77% de hombres no calvos también se encuentra. Esto nos indica que la presencia de este variante de receptor de andrógenos tiene un rol en la calvicie pero no es suficiente por sí solo para causar este fenotipo -presentar calvicie-.

La transformación de la Testosterona a la DHT por la enzima 5-alfa-reductasa implica una reducción del crecimiento del pelo. Fuente

El desarrollo de la Alopecia Androgénica es modulado generalmente por un andrógeno llamado DHT. Es el producto de transformar la testosterona con la enzima  5-alfa-reductasa en los folículos pilosos de hombres genéticamente predispuestos a la Alopecia Androgénica. La DHT se une al receptor de andrógenos con 5 veces más afinidad que la propia testosterona, siendo así más potente en su capacidad de disminuir el crecimiento del folículo.

El folículo piloso tiene 3 fases de crecimiento: Telógeno (etapa de latencia o reposo), Anágeno (etapa de crecimiento) y Catágeno (etapa de regresión y muerte celular). El efecto de la DHT es la disminución de la duración de la etapa de crecimiento favoreciendo la duración de la etapa de reposo (Telógeno). Esto acaba causando la disminución del tamaño de los folículos.

 

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Siendo la calvicie una enfermedad que, a pesar de no suponer ningún peligro para la vida humana, algo que comporta muchos problemas sociales y psicológicos; podéis imaginar la fortuna que podría suponer encontrar una solución. Las empresas han invertido millones en buscar activos que  reviertan este proceso de inhibición del crecimiento o, al menos, que evite que vaya a más.

El compuesto más ampliamente aceptado como tratamiento de la Alopecia Androgénica es el Minoxidil, aprobado por la FDA en 1984, seguro que lo habéis visto anunciado en varios anuncios. Sin embargo, el 20-30%  de los pacientes con Alopecia Androgénica no responden al tratamiento en cuestión.

Por otro lado, el jengibre ha sido usado de forma tradicional para combatir la calvicie, sobretodo en el este asiático. Es más, muchos jabones para el pelo claman llevar extractos de jengibre para favorecer a la prevención de la caída del pelo. Mas en un estudio del 2013 observaron y afirmaron que el jengibre no solo no favorece el crecimiento del pelo, pues inhibe este crecimiento causando la prolongación del telógeno, la fase de reposo del ciclo de crecimiento del pelo que hemos comentado antes y que también es prolongada en las personas que tiene predisposición genética a la calvicie.

 

Bibliografía

http://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK278957/

http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC3578824/

 

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Laura Torrents

Escribiendo, estudiando, y pasándome por aquí siempre que puedo. Amante de la música y de la historia metida en el fascinante mundo de la bioquímica.

Sobre Laura Torrents

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