Química Orgánica y otros motivos para empezar este blog.

El despertador sonó, eran las 6 de la mañana pero me levanté de la cama con muchas ganas, más ganas que nunca. Obviamente había una justificación para estos ánimos, era mi primer día en la Universidad. Un mundo nuevo y nuevas oportunidades estaban a mis pies y estaba dispuesta a aprovecharlas.

Una vez sentada ya en la inmensa clase de la Facultad de Biología de la UB, observaba con detenimiento la cantidad de gente que ocupaba las sillas del aula; miradas por aquí y por allá, la curiosidad y los nervios se podían palpar en el ambiente. La primera clase comenzaba, Química Orgánica Estructural; sí, el nombre en sí ya te hacía temblar. Sorprendentemente el profesor comenzó la clase diciendo: “¡Buenos días !”, con un acento castellano de la España profunda; seguido de una pregunta, simple, pero que sólo un solo alumno levantó la mano para responderla:

“¿Alguien conoce bien los sucesos de la 1 ª y 2 ª guerra mundial ? ”

Todo el mundo se quedó perplejo. La gente se preguntaba porque aquel hombre les salía con esta pregunta, en una clase de química orgánica. El chico que alzó la mano se puso de pie asintiendo con la cabeza, preparado para cualquier pregunta que le disparara el profesor.

Después de una densa conversación sobre diferentes compuestos químicos utilizados como armas en ese período, centrándose en el gas mostaza, el profesor le hizo una última pregunta “¿Cómo es que sabes sobre la 1 ª guerra mundial ? ” A la que el alumno respondió, vacilante: ” Porque siempre me ha interesado y creo que todo el mundo debería tener un mínimo conocimiento sobre nuestro pasado”. Todos los demás seguíamos callados observando la escena desde fuera. A el profesor claramente le había sorprendido la falta de conocimiento general de la clase de cosas tan básicas como la historia. Bueno, podríamos hablar de falta de conocimiento o de falta de interés, que seguramente había casos suficientemente diferentes como para abastecer ambas hipótesis.

Las clases pasaban volando. Dejando atrás los pasillos los cuales tambaleaban de personas, papeles y hormonas, me subí al metro dirección a mi casa, ¡por fin!. Cenando, hablando del día que había tenido no pude evitar comentar el episodio ocurrido en la clase de química orgánica. A mi madre no le sorprendió, según ella la juventud de hoy en día está ocupada en otras cosas y no tienen tiempo de prestar atención cosas que ni les viene ni les va.

El día había sido intenso y duro. Me tenía que adaptar en ese nuevo mundo, pero eso ya sería el objetivo del día siguiente, tocaba descansar y desconectar. Sin embargo, en la cama estaba sumergida en pensamientos de dudas y preguntas, muchas preguntas. Realmente me había dado vergüenza no haber sabido responder al profesor, una sensación de ignorancia e incomodidad me había tomado el cuerpo con un rápido y ligero hormigueo. La situación me recordaba mucho cuando miramos la televisión en familia y emiten anuncios de productos alimenticios que actúan contra el colesterol, y productos anticelulíticos, que expresan en imágenes los efectos de los medicamentos que a veces parecen magia. Y los miembros de mi familia que no han tenido nunca ninguna formación científica simplemente se creen lo que les dicen ya que ni conocen cómo funciona su cuerpo. La gente se cree que es tan simple como eso; se creen todo lo que les dicen por la televisión. Esto se soluciona leyendo: libros, revistas, artículos; mirando documentales, etc, simplemente interesarte por la vida. Cuando esto sucedía en casa siempre gruñía rechinando dientes, supongo que el profesor se decepcionó de una manera similar pero con más elegancia.

Aquí pues, radica el error que cometemos.

Una vez me dijeron que conocer es sexy. Entendiendo sexy como un concepto que refleja atracción, curiosidad, seguridad y sensualidad. Y sí señores, estoy de acuerdo. Quien conoce, tiene poder, quien tiene poder, es quien mueve masas .

Conocer, entender, investigar; son elementos indispensables en días como los que corren. La información se transmite de forma inmediata, entra por nuestros ojos y la almacenamos al momento. Es efímera. Desaparece y aparece, se manipula y se cambia, se transmite y se aprende. Dinámica , explosiva y peligrosa si no se controla. Debemos saber administrar el exceso de información que nos dan. La mayoría de las veces damos por seguras cosas o conceptos que no tienen por qué ser correctas. El poder de la información y de los medios es tóxico y si no tienes las herramientas adecuadas para combatirlo y saber elegir qué información es fiable y cuál no, te corrompe, te manipula.

 Lee

Infórmate

Ten curiosidad

Duda

Escucha

Decide

Infórmate sobre las cosas, escucha las personas que te rodean, aprende de temas que no te interesen. La información, el conocimiento, son poder. Son un escudo frente al mundo hostil. Como todo poder, se debe saber utilizar y administrar, por eso debes seguir aprendiendo. Hazte tu la decisión, piensa y duda antes de que decidan por ti.

Todos estos motivos nos removían por dentro a mi compañero Albert y a mí. Hasta que decidimos actuar y presentaros este proyecto. Queremos brindar una fuente de conocimiento que para mucha gente es desconocida: la ciencia. Os damos una herramienta para tener pensamiento crítico y poder tener opinión propia .

¡Querer es poder! La ciencia es cultura, el mundo es ciencia, nosotros somos ciencia. Rechazar el conocimiento nos hace ignorantes y por tanto indefensos ante el mundo efímero en el que vivimos.

Así que os animamos a leer y poder así entender mejor uno de los misterios de la vida que es la ciencia.

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Laura Torrents

Escribiendo, estudiando, y pasándome por aquí siempre que puedo. Amante de la música y de la historia metida en el fascinante mundo de la bioquímica.

Sobre Laura Torrents

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