Reflexología: ¿Funciona?

La reflexología es una práctica altamente extendida en consultas de fisioterapia debido a que, como en todas las pseudociencias, contiene los tres ingredientes básicos para que prolifere: promete un beneficio considerable en términos de salud, es fácil de entender y es sencilla de realizar. Pese a ser una práctica inocua en el sentido literal, siempre se corre el riesgo de que se deje de lado la medicina convencional para asistir a unas horas de terapias alternativas lo cual desde mi punto de vista ya es motivo suficiente como para señalarla y atraer la atención crítica hacia esta. Luego, también podemos considerar el daño intelectual que se hace al engañar a la persona que acude a la consulta -ya sea queriendo o sin querer- puesto que la vuelve más propensa a caer en otro futuro fraude además de incentivar que, después de las sesiones, corra la voz de que es efectiva cuando no lo es -e incrementando el primer riesgo de manera exponencial-.

La reflexología tiene un origen incierto. Históricamente, es probable que hayan existido prácticas similares a esta terapia, hasta que el doctor William Fitzgerald y el Dr. E. F. Bowers publicaron “Zone Therapie” en el 17 del siglo pasado. El doctor Fitzgerald se interesó en otras terapias alternativas que poseían la hipótesis de que el cuerpo humano estaba dividido en zonas terapéuticas que cuando se estimulan pueden sanar otras zonas concretas: su «reflejo». Por ejemplo, si la zona refleja de la cabeza está representada en el dedo anular de la mano, al estimularlo, podemos solucionar un problema como el dolor de cabeza. De ahí surge el término de reflexología. Fitzgerald consideró que el cuerpo humano tenía zonas reflejas en los pies y en las manos y se dice que fue el Dr. Joseph Shelby Riley quien dibujó el mapa de las zonas reflejas de los pies.

Mapa de las zonas reflejas en reflexología podal.

Existen varios tipos de reflexología, como la quirología, donde las zonas reflejas están situadas en las manos, la cual  el doctor Fitzgerald consideró como cierta. O la auriculoterapia, que afirma que existen zonas reflejas en el pabellón auditivo.  Pero la principal y más conocida es la reflexología podal, otra rama que surgió de las teorías del doctor Fitzgerald.

También hay peculiaridades, como que la auriculoterapia, a veces, usa semillas que se enganchan con un adhesivo al pabellón auricular y se dejan ahí varios días para supuestamente estimular la zona. Otra curiosidad es que algunos mapas de zonas reflejas difieren entre sí, es decir, que unos indican una cosa y otros indican otra, pero pese a ello todos siguen una pauta común, aunque no estricta.  No obstante, no se ha visto ninguna relación anatómica entre las orejas, las manos y los pies con las diversas zonas que afirman curar, ni tampoco hay nada que permita diferenciar las zonas reflejas.

La teoría está muy bien, pero: ¿funciona? La respuesta es NO.  Si bien la parte teórica no se sostiene por ningún lado, la parte empírica tampoco lo hace. Para comprobarlo, Edzard Ernst, un científico reputado por perseguir la pseudociencia, elaboró una recopilación de estudios en 2009 para observar si la reflexología presentaba alguna diferencia frente al grupo control, pero no obtuvo resultados significativos:

The best evidence available to date does not demonstrate convincingly that reflexology is an effective treatment for any medical condition.

Edzard Ernst volvió a elaborar un estudio en 2011 publicado en Maturitas y llegó a la misma conclusión.

It is concluded that the best clinical evidence does not demonstrate convincingly reflexology to be an effective treatment for any medical condition.

En este último se puede ver que la mayoría de estudios analizados son muy pobres en cuanto a calidad, normalmente con un 2 en la escala de Jabad -que mide la calidad del estudio. La nota oscila del 0 al 5-. Algunos incluso con notas de 1 punto. Otros, y en minoría, notas de 4 y 5. La evidencia de efectividad desparecía y se hacía menos evidente con los estudios de mayor calidad, lo cual indica que la reflexología, con estudios de alta calidad, no funciona mejor que el grupo control.

Desde mi punto de vista, la reflexología sería algo parecido a esto: A lo largo de miles de años, la selección natural ha ido moldeando el ser humano hasta lograr colocar en su pie la cura de las hemorroides. O, si uno es creacionista, podemos decir que Dios ha puesto en la palma de los pies la cura de las hemorroides. En este último caso, parece que le guste jugar a una especie de escondite ciertamente extraño por permitir las hemorroides y a la vez esconder la cura en los pies. Quizá se inspiró en la saga de Saw porque para presionar la zona correcta de la palma si quieres curarte, tienes que sentarte, lo cual no es una experiencia agradable si uno sufre de hemorroides. Pero quién sabe: sus caminos son inescrutables. Esta es la curiosa e inquietante conclusión a la que he llegado al leer sobre reflexología. Ésta y que no se pueden curar los pies mediante reflexología según la reflexología porque si nos fijamos en el mapa de zonas reflejas, no están representados los pies.

Referencias

-Ernst, E. Medical Journal of Australia (2009). V. 191 Num. 5  p.263-266

-Ernst, E. Maturitas (2011). V. 68 Num. 2  116-1206

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Adrián Gómez

Estudiante de química en la Universidad de Barcelona. No sabe por qué pero le atrae todo lo que implique sesgos y pseudociencia. Curiosamente escéptico y escépticamente curioso. Enamorado de Tim Minchin.

Sobre Adrián Gómez

Estudiante de química en la Universidad de Barcelona. No sabe por qué pero le atrae todo lo que implique sesgos y pseudociencia. Curiosamente escéptico y escépticamente curioso. Enamorado de Tim Minchin.
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  • Victor Pascual del Olmo

    Buen post!