SIN PARABENOS, ¡cómprame!

 

Eslóganes. La sociedad funciona a base de eslóganes. Frases cortas, sin matices, blanco o negro, que nos acunan en una falsa seguridad. “Yo sé lo que compro, lo pone bien claro”. Los eslóganes son el gran hito del marketing, y en ese ámbito son claramente lo mejor; el problema aparece cuando esos slogans cruzan la pantalla y pasan a formar parte del mal llamado conocimiento popular.

En mi opinión, una de las principales funciones de cualquier divulgador es la de ayudar a separar la voz del ruido de fondo, el grano de la paja o el conocimiento del rumor. A esclarecer lo que hay de cierto en los slogans, y aportarles los matices que les faltan.

“Sin parabenos” es uno de las frases que más suenan en el mundillo actual de la cosmética. Cancerígenos, disruptores hormonales… Hay tanta información en la red, ¡y toda tan contradictoria! Pero, ¿qué hay de cierto en todo lo que se dice?

Empezando por el principio, los parabenos son ésteres de un ácido concreto, el para-hidroxibenzoico. Dependiendo del grupo enlazado a este ácido, se puede distinguir entre metilparabenos, etilparabenos, propilparabenos, benzilparacenos… aunque los dos más usados en la industria son el metilparabeno y el propilparabeno.

parabenos

Fueron empezados a usarse en la década del 1920, primero como conservantes en medicamentos, y posteriormente en cosmética. Siempre se han usado los producidos sintéticamente, aunque en algunas plantas estas sustancias se producen de manera natural, como en las grosellas.

Las propiedades que llevaron al éxito industrial a los parabenos son su gran capacidad antibacteriana y fungicida, juntamente con los bajos costes de producción y su ausencia de olor, sabor o toxicidad. Esto hizo que aumentara su uso vertiginosamente año tras año, llegando a estar presentes en más del 80% de productos de cosmética en el año 2006.

¿Cómo afectan los parabenos al cuerpo si solo están en cremas y jabones? Al aplicarlos sobre la piel, las sustancias van penetrando y en parte se degradan, convirtiéndose en otros compuestos más sencillos. Casi el 100% de los parabenos que entran en el cuerpo lo hacen por la piel, así que estudiar sus efectos en la piel y como entran a través de ella es muy importante.

Aun así, la fama que tuvieron los parabenos en la industria se volvió en su contra al entrar en el nuevo milenio. Entre los años 1999 y 2004 aparecieron tres estudios que supusieron un terremoto en la industria cosmética:

En los años 1998 y 2001 aparecieron dos artículos en los que se afirmaba que los parabenos tenían importantes efectos sobre las hormonas del ser humano, pero el que de verdad causó un gran revuelo fue el publicado en el año 2004, en el que se explicaba que se habían encontrado parabenos acumulados en distintos tumores de mama.

Este último hecho hizo saltar todas las alarmas en las organizaciones reguladoras, pero también supuso un impulso a una nueva clase de productos que se crearon a medida, los “paraben free”. Estos se vendían como la espuma – nunca mejor dicho, tratándose de jabones – y trasmitían un mensaje claro: somos nosotros los que de verdad cuidamos tu piel, ¡no llevamos cancerígenos!

Aun así, y una vez explicados los hechos hasta hoy, ¿qué hay de cierto en todo esto? ¿Qué se ha ido descubriendo hasta hoy mismo en este ámbito?

 

  • Los parabenos NO son disruptores endocrinos

Los disruptores endocrinos son sustancias que afectan a la acción natural de les hormonas (producción, respuesta y transporte). Estos pueden afectar al sistema reproductor, por ejemplo, disminuyendo la fertilidad.

El efecto de los parabenos en el sistema hormonal es de los aspectos que más se han investigado en los últimos años y en la mayoría de estudios se acaba por concluir que NO forman parte de los disruptores endrocrinos, puesto que después de pruebas en animales, humanos e in vitro (en tubos de ensayo); se ha visto que su efecto es totalmente marginal.

Por lo tanto, hasta donde llega la ciencia podemos afirmar que NO son disruptores endocrinos y pueden usarse sin miedo a quedarse uno estéril.

 

  • Los parabenos NO son cancerígenos

Nada nuevo en la ciencia se considera aceptado con una única evidencia, y menos aún la toxicidad de un compuesto. En el año 2004 – como ya hemos comentado antes – se publicó un artículo en el que se demostraba la acumulación de parabenos en algunos tumores de mama, y en ese mismo instante saltaron todas las alarmas.

El marketing hizo su trabajo y la asociación parabenos-cáncer fue inmediata, pasando a formar parte del conocimiento popular. Pero, ¿de verdad la presencia de este compuesto en unos tumores implica que los parabenos son cancerígenos?

Después de más de 10 años de investigaciones parece ser que se ha llegado a una conclusión. Y es que no se ha encontrado ninguna relación entre el consumo de parabenos y una mayor probabilidad de padecer cáncer.

 

Por lo tanto, ¿debemos temer a los parabenos y a sus efectos? Absolutamente no. De lo que tenemos que desconfiar es más bien de quien, aprovechándose del miedo a lo desconocido, nos intenta vender algo igual de bueno al doble de precio.

 

Bibliografía

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Pol Hernández

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