¿Son moscas eso que veo?

Con toda seguridad, la mayoría de nosotros las debe haber visto. Puntos negros o pequeños hilos que surcan repentinamente nuestro campo de visión cuando miramos el cielo despejado o cuando nos intentamos concentrar mientras escribimos en una hoja de papel. No producen ningún tipo de daño, pero molestan porque somos conscientes de su existencia e, inconscientemente, tratamos de seguirlos con la mirada, hasta que terminan por escaparse a nuestra persecución visual. Sin embargo, retornan para incordiar una vez más, ajenos a nuestros esfuerzos por ignorarlos.

Son moscas volantes, aunque la terminología apropiada para referirse a estas son miodesopsias. Dado que se trata de un fenómeno que atañe a los ojos de una persona, la experiencia es altamente subjetiva. Es posible que alguien solamente las vea de forma meramente puntual, mientras que otro se tope con ellas de forma más recurrente. Cada persona las tolerará mejor o peor y por lo tanto las podrá ignorar más o menos fácilmente, pero no deja de ser un problema visual que puede incluso interferir en nuestro día a día.

Partes del ojo. La luz debe cruzar varias estructuras antes de llegar a la retina. Fuente: http://blog.brillpharma.com/wp-content/uploads/2013/03/rsz_ojo.png

Partes del ojo. La luz debe cruzar varias estructuras antes de llegar a la retina. Fuente: http://blog.brillpharma.com/wp-content/uploads/2013/03/rsz_ojo.png

El ojo es un órgano muy especializado del que dependemos altamente para recibir información del entorno. En el artículo Visión Animal se hizo evidente la enorme diversidad existente en el mundo animal, con morfologías y funcionalidad distintas entre sí. El ojo humano no se queda atrás, y cuenta con toda una serie de estructuras que garantizan el procesado de la imagen que captamos. Cuando vemos algo, la luz pasará primeramente por la córnea y atravesará la pupila, que se encuentra en el centro del iris y se contraerá o se dilatará en función de la intensidad luminosa recibida. Seguirá por el humor acuoso para llegar al cristalino, que actuará como lente para enfocar mejor la imagen. Después cruzará el humor vítreo para llegar finalmente a la retina, donde la luz será adecuadamente captada para transmitir al cerebro la información de lo que hemos visto.

Las miodesopsias las encontramos en el humor vítreo, actuando como obstáculos para la luz. Así, en lugar de pasar limpiamente, encontraremos interrupciones en el camino que interpretaremos como esas formas negras que flotan en nuestro campo visual. Son como las sombras chinescas, en las que usamos las manos para bloquear el haz de luz y así formar multitud de figuras, aunque las moscas volantes son mucho menos elegantes y carecen asimismo de sentido artístico.

Las miodesopsias actúan parecidamente a las manos que tratan de hacer sombras chinescas. Dejan tras de sí una silueta oscura por la interrupción de la luz. Fuente: http://losefectos.com/wp-content/uploads/2014/11/aguila_originalarticleimage.jpg

Las miodesopsias actúan parecidamente a las manos que tratan de hacer sombras chinescas. Dejan tras de sí una silueta oscura por la interrupción de la luz.
Fuente: http://losefectos.com/wp-content/uploads/2014/11/aguila_originalarticleimage.jpg

Sabemos dónde están, ¿pero qué las produce?

Al contrario de lo que el nombre sugiere, el humor vítreo se compone de aproximadamente un 99% de agua. El 1% restante se reparte entre pequeños iones como cloro, sodio o potasio y proteínas como el colágeno y fibrina. Pese a ocupar prácticamente cuatro quintas partes (4/5) del ojo, no está irrigado, como sí lo están las otras partes del mismo órgano. Es decir, que el humor vítreo se forma en la etapa embrionaria y permanece invariable durante el resto de nuestra vida, puesto que carece de mecanismos para renovarse. Esto es especialmente importante, porque cualquier desperfecto que le ocurra a este humor vítreo contribuirá inevitablemente a una menor transparencia del medio.

Las miodesopsias son la manifestación más clara de que algo en nuestro humor vítreo ha cambiado. La causa más común se atribuye a que las proteínas, como el colágeno y la fibrina, que forman una especie de red a lo largo de todo el humor se deshace a causa del propio paso del tiempo. Así, se forman pequeñas hebras que serán las responsables de las formas oscuras que se cruzan en nuestra visión.

Problemática asociada

Las moscas volantes no suponen ningún problema per se, pero pueden estar relacionados con diferentes problemas visuales. El humor vítreo está en contacto continuo con la retina, ayudando así a que ésta se mantenga en su lugar. Sin embargo, se puede dar el caso de que las miodesopsias provoquen una retracción del humor vítreo y por ende un desgarro de la retina, lo que induciría ineludiblemente a una cierta pérdida de visión. Por eso mismo, un aumento repentino del número de moscas volantes puede ser indicativo de que algo en el ojo no funciona bien. La voz de alarma la tendremos que dar cuando se vean destellos luminosos sin motivo alguno (los golpes fuertes pueden causarlos, pero eso eso es debido a que se estimula una parte concreta del cerebro, no el ojo en sí), porque eso significaría que las moscas están tirando de la retina.

De hecho, las miodesopsias no solamente pueden ser pequeños cúmulos de restos proteicos originados por el proceso natural de envejecimiento, sino que pueden surgir a raíz de fuertes traumatismos en la cabeza. Cabe la posibilidad de que se produzca una hemorragia dentro del ojo y se cuelen algunos glóbulos rojos en el humor vítreo, que interpretaremos nuevamente como figuras oscuras. Por este mismo motivo, el aumento súbito del número de miodesopsias puede ser un motivo de preocupación, porque puede estar ligado a una hemorragia ocular, necesitando atención médica en ese caso.

 

Tratamiento

Viendo la problemática asociada a las miodesopsias, cabría esperar que hubiera algún método para deshacernos de este incordio, ¿verdad?

Lamentamos decir que hasta la fecha no hay ningún tipo de medicación eficaz que haya pasado un ensayo clínico y las elimine con toda certeza. Existe la creencia que el uso de colirios pueden contribuir a solventar el problema. Sin embargo, es como si limpiáramos la superficie de un cristal translúcido para poder ver mejor: por muy reluciente que esté, la inconveniencia reside en el propio cristal y la calidad de visión no variará. Lo mismo ocurre con el ojo, ya que por mucho que apliquemos colirios para la parte exterior del órgano, la parte interna no quedará afectada.

Aunque no haya medicamentos disponibles, sí existen otros métodos para eliminar las miodesopsias.

  • Vitrectomía. O lo que es lo mismo, quitar el humor vítreo mediante una operación quirúrgica y sustituirlo por una disolución de agua con sales de cloro y potasio, tratando de emular la composición original. Lo que está claro es que si eliminamos la matriz que contiene las moscas, también las quitaremos a éstas del medio. Sin embargo, se trata de un método bastante agresivo y, subjetivamente, poco agradable, corriendo el riesgo de producir desgarros retinales y otros defectos oculares.
  • Vitreólisis. Si la idea de retirar el humor vítreo no parece lo suficientemente atrayente, es mejor buscar alternativas. Como por ejemplo el uso de láseres. La idea de este método consiste en usar un láser para deshacer las miodesopsias. Al recibir la cantidad de energía adecuada, las pequeñas partículas sólidas flotantes pasarán directamente a estado gaseoso y podrá ser asimilado por el ojo. En este caso, continúan habiendo riesgos, principalmente asociados al hecho de tener un láser disparando ráfagas contra tu ojo. Aunque su eficacia no está del todo demostrada, se reportan casos de que el número de miodesopsias descendió significativamente tras el tratamiento.

Al final, la mejor opción es ignorarlas. Sí es cierto que pueden resultar a ser especialmente molestas cuando deciden aparecer de improviso y te distraen, pero con el tiempo el cerebro aprende a obviarlas y hacer como si no estuvieran realmente allí. Sin embargo, hay que dejar claro que siempre van a estar ahí y, aunque las ignoremos, no desaparecerán así como así. Es como tragar saliva, mantener la mandíbula prieta, continuar respirando a un ritmo contínuo o seguir parpadeando. Es molesto cuando te das cuenta de que tienes que hacer todo eso, pero al final tu propio cerebro toma las riendas y te ayuda a no pensar en ello. Porque a veces resulta más beneficioso ignorar aquello que nos molesta que prestarle una atención inmerecida.

 

Referencias:

http://miodesopsias.com/

http://www.webmd.com/eye-health/benign-eye-floaters

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Albert Sabater

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